La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, repudió la xenofobia contra bolivianos y paraguayos que rodea a un conflicto por un asentamiento ilegal en Buenos Aires, al encabezar hoy un acto en el que premió a dirigentes humanitarios con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos.
Cuando se cumplen tres años de su Gobierno, también aprovechó la ocasión para anunciar la creación del Ministerio de Seguridad, con una escisión del de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, que desde el miércoles próximo estará en manos de Nilda Garré, actual titular de la cartera de Defensa.
"No estoy dispuesta a que Argentina se integre al club de países xenófobos", dijo en un acto en la sede del Gobierno luego de entregar galardones al juez español Baltasar Garzón y Sarudzayi Naomi Njere, representante de la ONG Abogados de Zimbabwe por los Derechos Humanos, entre otros dirigentes.
Fernández aludió así a los cruentos enfrentamientos que desde el martes pasado se suceden en el Parque Indoamericano de Buenos Aires, ocupado por indigentes, la mayoría inmigrantes, que son rechazados por vecinos de la zona, conflicto que hasta ahora ha causado cuatro muertes en total, de dos bolivianos, un paraguayo y un joven cuya nacionalidad se desconoce.
El conflicto social en el Parque Indoamericano, en la zona sur de Buenos Aires, es motivo de una áspera polémica con el alcalde de esa capital, el conservador Mauricio Macri, quien acusa al Gobierno de permitir una "inmigración indiscriminada".
"La violencia que da violencia no sirve para crear más seguridad: lo hemos visto en las oportunidades más diversas en Argentina. Lo hemos visto en los últimos días con un desalojo que hemos visto los resultados que dio", apuntó Fernández en referencia a los choques de este martes entre ocupantes del parque y la Policía, en el que murieron un paraguayo y una boliviana.
Un ciudadano paraguayo murió en la noche del jueves y un joven de 19 años falleció hoy a raíz de enfrentamientos entre los ocupantes del predio y vecinos de la zona sin que interviniera la Policía Federal, con jurisdicción en todo el país, ni la Metropolitana, controlada por Macri.
El Gobierno de Fernández se ha negado a movilizar a la Policía Federal y responsabiliza a Macri de la seguridad en la zona.
"El orden público no puede ser custodiado a costa de vidas humanas y esto no significa desconocer los atributos del Estado en el ejercicio del monopolio de la fuerza sino tomar nota de lo que pasó en cada oportunidad en que se utilizó la violencia", remarcó Fernández.
Baltasar Garzón recibió de Fernández el premio Azucena Villaflor, galardón que lleva el nombre de quien fue una de las fundadoras de la organización humanitaria Madres de Plaza de Mayo y que fue secuestrada y asesinada durante la dictadura.
"Estoy como si estuviera en mi segunda casa aquí en Argentina", dijo el juez al destacar que la conmemoración coincide con el 27 aniversario de la restauración de la democracia en este país al cabo de siete años de régimen militar (1976-1983).
"Mi participación en este acto era una obligación, aparte de un agradecimiento por el premio y la necesidad de compartir permanentemente la lucha en favor de las víctimas por la recuperación de la memoria y por la verdad", declaró a periodistas.
Por su labor humanitaria en Zimbabwe, Njere recibió a su vez el Premio Emilio Mignone, galardón que lleva el nombre del fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, una de las instituciones que contribuyó a investigar crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
También fueron distinguidas las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo con un galardón representa a la Pirámide de Mayo, que adorna el paseo público situado frente a la sede del Gobierno y "a la que ellas dieron tantas vueltas para reclamar durante años por sus familiares desaparecidos", apuntó Fernández.
La jefa del Estado elogió a Garzón porque ha sido "uno de los juristas que no dudó en creer que la justicia es universal" en referencia a los procesos que instruyó en España contra represores argentinos y para investigar crímenes del franquismo, lo que ha motivado un proceso en su contra.
El canciller argentino, Héctor Timernan, agasajó con un almuerzo a Garzón, Njere, al abogado especializado en derechos humanos Martin Luther King III y la alemana Beate Klarsfeld, famosa por sus capturas de criminales nazis ocultos en Latinoamérica tras la II Guerra Mundial.
También fueron agasajados tres de los integrantes de la histórica visita que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizó al país en 1979.