FIESTA**Se conoce que el gobierno saliente tiene programada una gran fiesta de despedida. Puede que algunos de ellos tengan qué festejar, pero la gran mayoría del país siente gran decepción por los magros logros alcanzados, habida cuenta de las expectativas después de la campaña del 99. Se percibe hasta alivio, en particular, luego de conocidos los últimos abusos en las contrataciones de la mandataria.
GOBIERNO**Pero las mismas altas expectativas generadas entonces se repiten en esta ocasión, aumentadas ya que el gobierno entrante gozará del control de al menos dos órganos del Estados. En esas condiciones, difícilmente podrá culpar de su ineficacia a la oposición. Amén que el país no aguanta más indiferencia hacia la pobreza y la seguridad social. Esto último, en particular, resultará harto costoso para el nuevo gobierno.
PRESUPUESTO**Este no podrá festejar a lo grande, ya que, nos dice, que no le han dejado presupuesto. La semana pasada, sin embargo, conocimos de una partida extraordinaria de 400 mil balboas para la ceremonia. ¿Cuánto? ¿Y por qué esta partida? ¿Es que cuando el gobierno saliente hizo el presupuesto no sabía que vendría un cambio de gobierno? Del gobierno entrante esperamos, al menos, previsión y transparencia.