FLOTA**Panamá tiene registrada la flota mercante más grande del mundo, lo que le ha granjeado alguna envidia de poderosos intereses marítimos internacionales extranjeros que impulsan otras banderas con el mero propósito de quedarse con el negocio. La bandera de Liberia, por ejemplo, no tiene de ese país más que el nombre, porque es manejada por extranjeros desde Nueva York, a donde no llegan las perturbaciones de su guerra civil.
ENVIDIA**Nuestro país, en cambio, maneja su propio negocio, a través de la Autoridad Marítima (AMP); y eso, siendo un país pequeño, duele. En cada foro marítimo mundial se crean severas regulaciones, casi todas buscando seguridad, las cuales - pese a los pronósticos en contra - hemos cumplido escrupulosamente, salvo con algunos tropiezos propiciados por nuestras autoridades, por causa de la rebusca y juega vivo, como el caso de los carnés de marinos.
SUICIDA**En fin, la burocracia es nuestra peor enemiga, porque todo lo enreda y encarece, estimulando la corrupción y la pérdida de competitividad frente a otros registros prestos a que cometamos un solo error. ¡Y ya lo tienen! La AMP acaba de dar a la empresa Phoenix Group, el monopolio de certificar el cumplimiento de un nuevo código de seguridad a un costo de entre B/.1,500 a B/.3,000 por barco, que es el doble más caro que en otras jurisdicciones.