Francia reanudará en febrero la búsqueda de las cajas negras del avión de Air France accidentado en el Atlántico el pasado 1 de junio con 228 personas a bordo, informaron hoy familiares de las víctimas.
Los investigadores rastrearán el fondo marino durante cerca de tres meses, dijeron familiares de las víctimas de la catástrofe a periodistas después de reunirse con los responsables de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) en el Consulado francés de Río de Janeiro.
El director del BEA, Jean-Paul Troadec, y el responsable de la investigación, Alain Bouillard, les transmitieron en persona los avances de la investigación a los representantes de las asociaciones "Ayuda mutua y solidaridad AF447", "Asociación para la verdad y la ayuda y la defensa de las víctimas del vuelo AF447" e "HIPO AF447".
Tras el encuentro, los familiares aprovecharon para criticar la lentitud de las investigaciones y las explicaciones vagas de la BEA que "se sale por la tangente", denunció el brasileño Maarten van Sluys, familiar de una de las víctimas, en declaraciones a la televisión Globonews.
El avión, tipo Airbus A-330, que cubría la ruta entre Río de Janeiro y París, se estrelló en el Atlántico por motivos todavía desconocidos en una región entre Brasil y la costa africana en la que no existe cobertura de los radares.
En el primer mes de búsqueda, un submarino francés rastreó sin éxito la señal que emiten las cajas negras en los días posteriores al accidente, mientras que diversos barcos y aeronaves de Brasil y Francia se encargaron de recuperar los restos del avión y los cuerpos de 51 víctimas que hallaron flotando.
Se cree que los restos del avión pueden encontrarse a una profundidad de cerca de 4.000 metros bajo las aguas del océano, aunque sin las cajas negras todavía se desconoce gran parte de las circunstancias del siniestro.
En un primer informe la BEA descartó la posibilidad de que el avión explotase en el aire y se indicó que llegó a rozar el agua en una maniobra de sus tripulantes para evitar chocar contra el mar, luego de lo cual sufrió una "fuerte aceleración vertical".
Los investigadores publicarán el próximo día 17 un nuevo informe, que incluirá elementos sobre la meteorología, los mensajes de mantenimiento automático transmitidos por el A-330 momentos antes del accidente, así como el análisis de las medidas de velocidad, aparentemente incoherentes entre los diferentes sensores del avión.