Funes pide voluntad política al Parlamento y se aparta de "colores partidarios"


El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió hoy "voluntad política" al Parlamento para promover los cambios hacia un modelo económico que privilegie la eliminación de la pobreza en el país y se desmarcó de "colores partidarios" al cumplir su primer año en el poder.


"Les pido diputados y diputadas un año por la patria. Un año en el que los intereses de partido queden en un segundo plano para que todos juntos privilegiemos los intereses generales de nuestra patria y de nuestro pueblo", declaró Funes ante la Asamblea Legislativa.


Al intervenir en una sesión especial del Parlamento a la que concurrieron, además, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ministros y otras autoridades, el primer mandatario de izquierda en la historia de ese país centroamericano llamó a "aprovechar este momento para reinventar juntos El Salvador".

 

"Rumbo hay, lo que no hay es suficiente voluntad política para asumir el desafío que implica ese rumbo. Yo esperaría esa voluntad política no solo de parte del Gobierno, sino que de parte de ustedes señores y señoras diputados y diputadas", agregó.


"La unidad nacional, el fortalecimiento y ampliación de la democracia, la lucha contra la pobreza, sentar las bases de un nuevo modelo de gestión económica fundado en la producción y el trabajo, la vigencia plena de los derechos humanos y sociales, el respeto a la institucionalidad (...) y la unidad centroamericana son los ejes del nuevo rumbo emprendido por este Gobierno", aseveró.


En su intervención de un poco más de una hora, transmitida en cadena de radio y televisión, el jefe de Estado hizo un recuento de las políticas de alivio social promovidas por su Gobierno, reiteró su interés por la integración centroamericana y defendió su política exterior no condicionada "por intereses ideológicos ni alineada".

 

Indicó que su Gobierno "apuesta decididamente por la eliminación de la pobreza y por la inserción de las clases más humildes a la clase media".


"Es el mismo modelo que pusieron en marcha países a los que ya nadie cuestiona su éxito, como India, China o Brasil. Este modelo económico que estamos construyendo implica también pasar de una economía especulativa a una economía productiva", agregó.


Funes destacó que "en un contexto de contracción económica sin precedentes", su Gobierno "ha ejecutado 494 millones de dólares en inversión pública en los últimos 12 meses".

 

Citó entre las políticas sociales la entrega de uniformes y útiles escolares a 1,3 millones de niños de escuelas públicas, el pago de 50 dólares de pensión básica universal para mayores de 70 años que no habían cotizado pensiones y la incorporación de unos 27.000 mujeres y hombres del servicio doméstico al Seguro Social.


Admitió que la inseguridad, que causa un promedio de 13 asesinatos al día en el país, es "la mayor preocupación" de la población y de su Gobierno.


"El panorama que recibimos hace un año era desolador. El Salvador hace un año era ya entonces el país más violento de América Latina y el crimen organizado se desplegaba a sus anchas en todos los niveles de la sociedad y del Estado", declaró el gobernante, que confirmó la destitución de 237 funcionarios que "se pusieron al servicio de la droga, los asesinos y los extorsionadores".

 

Señaló que están investigando "todos los casos del pasado sospechosos de corrupción" y que el país es el primero en América Latina que se ofreció para una verificación in situ de la Convención Interamericana Contra la Corrupción.


Destacó que su política exterior "no está condicionada por intereses ideológicos ni alineada a otros intereses" que no sean los de la nación, al destacar la reapertura de relaciones con Cuba, después de 50 años, y el estrechar lazos con Estados Unidos.


Funes también ratificó su pedido para que el Gobierno del presidente hondureño, Porfirio Lobo, normalice su situación en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), cuyos integrantes retiraron sus embajadores de Tegucigalpa tras el golpe de Estado de junio de 2009 contra Manuel Zelaya.


Funes, de la ex guerrilla y ahora partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia de El Salvador, donde en los últimos 20 años gobernó la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha).


La aprobación de Funes ha bajado cerca de diez puntos al completar su primer año de Gobierno, aunque se mantiene por encima del 60 por ciento, según dos encuestas privadas divulgadas ayer.


Funes cumple, además, su primer año de Gobierno en medio de una emergencia generada por el paso de la tormenta tropical "Agatha", que ha dejado al menos diez muertos y obligado a evacuar en El Salvador a unas 11.600 personas.


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101 años de Panamá América

 
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