Garsington estrena un auditorio operístico que flota en medio del paisaje inglés


El festival de ópera de Garsington, cuyo origen se remonta a 1989, acaba de mudarse a un nuevo auditorio de paredes transparentes que parece flotar en medio de un idílico paisaje, próximo a un campo de cricket, y a suaves colinas por donde corren los ciervos y pacen tranquilas las ovejas.


El lugar se llama Wormsley, está situado entre los condados de Oxfordshire y Burckinghamshire, con fácil acceso tanto desde Londres, a unos 45 minutos por autopista, como desde la ciudad universitaria de Oxford, y el inmenso parque pertenece a la multimillonaria familia estadounidense Getty.


El auditorio, que se desmontará al final de la presente temporada, el 5 de julio, para volver a montarse el año próximo, tiene forma rectangular y está alineado en el mismo eje norte-sur que un bello jardín inglés, ha sido creado por el arquitecto Robin Snell, que contribuyó también al diseño del nuevo auditorio de Glyndebourne.

 

Ambos festivales tienen en común una característica que hace las delicias de los aficionados británicos y de los visitantes extranjeros: la posibilidad de aprovechar los largos intervalos para hacer picnics con champán, salmón, foie-gras y otras "delicatessen", bien sentados sobre la yerba, bien protegidos de la lluvia o del frío por pabellones o tiendas de campaña.


Ambos recomiendan también como etiqueta esmoquin en el caso de los hombres, que se respeta en un 99 por ciento de los casos, y es por otro lado difícil ver entre el público alguno de esos rostros asiáticos o africanos que hacen de la actual Gran Bretaña una sociedad tan étnicamente heterogénea.


El nuevo auditorio provisional de la Ópera de Garsington, con 600 cómodas butacas, fabricado con madera, tubos de acero y paredes y mamparas de fibra, está inspirado, según explicó a Efe el propio arquitecto, en los pabellones japoneses y en el teatro kabuki.

 

Es un edificio elevado con un tejado ondulante y paredes transparentes que dejan ver el arbolado paisaje que lo rodea y que convierten la asistencia a una función en una experiencia inolvidable.


En los días claros, el sol atraviesa las paredes e ilumina tanto el espacio escalonado de la audiencia como a los propios cantantes sobre el escenario hasta que se hace de noche y asoma la luna sobre los árboles, con lo que el espectador se siente en todo momento inmerso a la vez en la obra que está presenciando y en la naturaleza circundante.


Los intérpretes hacen mutis por los laterales o detrás del escenario, perdiéndose literalmente entre la arboleda hasta llegar a un edificio contiguo donde están sus vestuarios.

 

Al tratarse de un auditorio elevado, no ha habido que excavar el terreno para construir el foso de la orquesta, cuyo sonido, al igual que las voces, llega con total claridad a la audiencia gracias a una extraordinaria acústica, reforzada por la curvatura de las paredes y del techo, que es además doble para absorber el sonido de la lluvia.


Respecto al programa, su director general, Anthony Whitworth Jones, señala su preferencia por las óperas poco representadas de grandes compositores, aunque en esta temporada junto a una ópera de Vivaldi -"La verità in cimento"- se ofrecen nuevos y muy imaginativos montajes de "La Flauta Mágica", de Mozart, en una puesta en escena de Olivia Fuchs, y de la ópera bufa de Rossini "Il Turco in Italia", dirigida por David Parry.


Esta última producción, a la que asistió Efe, rebosa de ingenio y humor, con un decorado muy simple, pero lleno de estupendas ideas como cuando la proa del barco desgarra por detrás el telón de fondo, que representa la bahía de Nápoles, y aparece de pronto el turco como un playboy mediterráneo en la escalerilla de la nave con su blazer azul y su enjoyado turbante.

 

Brillantemente dirigidos desde el foso por David Parry, los intérpretes dan toda una lección de "bel canto" rossiniano, con una extraordinaria Rebecca Nelsen.


Junto a la joven y talentuda soprano tejana hay que mencionar al holandés Quirijn de Lang como el príncipe Selim, Geoffrey Dolton, divertidísimo también en el papel de Geronio, el marido cornudo, a Mark Stone, que encarna al poeta en busca de un buen argumento, o al tenor catalán David Alegret, que da vida a Don Narciso, otro enamorado de la inconstante Fiorilla.


Por Joaquín Rábago.



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693019
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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