El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timoty Geithner, reclamó hoy una mayor cooperación internacional para la regulación del mercado de "derivados" y evitar así futuras crisis económicas.
"De la misma forma que tenemos normas globales mínimas acerca de los capitales de los bancos -expresadas en acuerdos internacionales tangibles- necesitamos normas mínimas para los márgenes de las transacciones de derivados sin verificación de fondos", señaló Geithner en una conferencia monetaria internacional en Atlanta.
"Sin un consenso internacional el interés más amplio de una verificación central se verá socavado", dijo el secretario añadiendo que "el riesgo en los derivados se concentrará en las jurisdicciones donde haya menos supervisión".
"Esto es una receta para otra crisis", vaticinó Geithner.
La Junta de Estabilidad Financiera, una entidad que se dedica al establecimiento de normas internacionales y organizada para el desarrollo de regulaciones bancarias comunes, trabaja en la redacción de acuerdos globales sobre una variedad de reglas bancarias, incluido el mercado de 450 billones de dólares en instrumentos financieros derivados.
Un derivado es un instrumento financiero cuyo valor depende del precio de un activo (un bono, una acción, un producto o mercancía), de una tasa de interés, de un tipo de cambio, de un índice (de acciones, de precios, u otro), o de cualquier otra variable cuantificable (a la que se llamará variable subyacente).
Además de abogar enérgicamente por acuerdos internacionales acerca de garantías colaterales globales para los derivados, Geithner dijo que es importante que las normas comunes se apliquen no sólo en Europa y Estados Unidos sino también en Asia.
Pero Geithner también criticó las medidas que había tomado el Reino Unido antes de la crisis financiera de 2008, y señaló que los otros países que consideren un enfoque similar deberían estar avisados de que no funcionó.
El Reino Unido, añadió, experimentó con una "regulación liviana" para atraer hacia Londres los negocios financieros que se realizaban en Nueva York y Francfort, y "el experimento terminó de manera trágica".
"Eso debería de servir de advertencia para los otros países cuando decidan si tratarán de sacar ventas de un establecimiento de normas más estrictas en Estados Unidos", dijo Geithner.