Las autoridades cubanas rebajaron este mes las cuotas de granos y sal que entregan a la población mediante la cartilla de racionamiento, según anuncian carteles en bodegas y mercados en momentos en que también hay restricciones al consumo de energía por la falta de liquidez del Gobierno.
La entrega mensual de frijoles colorados y chícharos por persona se redujo de 30 a 20 onzas (de unos 900 a 600 gramos), según explicó a Efe el dependiente de una bodega.
En el caso de la sal, que se distribuía en bolsas de un kilo por persona cada cuatro meses, a partir de ahora será la mitad.
La restricción forma parte de las "medidas excepcionales" de reducción del consumo que anunció el Gobierno del general Raúl Castro para paliar el impacto de la crisis financiera internacional en la ya muy deteriorada economía de la isla.
"Habrá restricciones en el consumo", aunque "no se va a quedar nadie desprotegido", declaró el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, a fines de mayo pasado.
El ministro advirtió que el crecimiento económico del 6 por ciento que se planteó la isla para 2009 "no se va a lograr", y que ahora solo se espera un "2,4 ó 2,5 por ciento".
La cartilla de racionamiento, vigente desde 1962, entrega granos, azúcar, pollo, pescado, huevos, arroz, café, aceite, pastas, pan y otros productos -cuando hay- a los 11,2 millones de habitantes de la isla.
Muchos cubanos aseguran que lo suministrado con la cartilla a precios subsidiados no les alcanza más allá de una o dos semanas por mes.
El Gobierno del general Castro ha lanzado una campaña de reformas para poner a producir el campo, en una isla que ha mantenido ociosas la mitad de sus tierras cultivables al tiempo que importa más del 80 por ciento de los alimentos que consumen sus habitantes.