Gravedad de la crisis obliga al sector del motor a nuevo mantra de austeridad


La era de la austeridad ha llegado finalmente al sector del motor, con las empresas reduciendo sus flotas de reactores privados y restringiendo su presencia en los múltiples salones del automóvil que se celebran cada año.


Esta semana se supo que Nissan no estará presente en el salón del automóvil más importante de Estados Unidos, el Salón Internacional del Automóvil de Norteamérica (NAIAS), que se celebrará del 11 al 25 de enero en Detroit.


Nissan se une a otro fabricante japonés, Mitsubishi, en retirarse del Salón de Detroit. Además, la marca que dirige el empresario Carlos Goshn también ha decidido cancelar su presencia en el Salón del Automóvil de Chicago, que se realizará del 11 al 22 de febrero.

 

Y hoy se supo que el segundo fabricante japonés de vehículos en Estados Unidos, Honda, aunque sí estará en Detroit, ha decidido no celebrar ninguna rueda de prensa para anunciar el lanzamiento de nuevos modelos. Una muestra más de que el sector no está para fiestas.


Lo más probable es que en las próximas semanas, otros fabricantes anuncien planes más modestos para el salón y que en enero, Detroit no sea escenario de las grandes y extravagantes fiestas y celebraciones que han sido la norma en el pasado.


No es de extrañar. La firma Goldman Sachs estima que la mala situación económica de Estados Unidos y el pesimismo de los consumidores estadounidenses se traducirá en una caída de las ventas de automóviles aún más abrupta de lo temido.

 

El análisis de Goldman Sachs prevé que este año terminará con la venta de sólo 13,4 millones de unidades (unas 400.000 menos que la última estimación). Y en el 2009 la cifra se reducirá aún más, a 11 millones de vehículos nuevos.


Esto representa dos millones menos que la cifra anteriormente prevista y que ya era deprimente para los fabricantes.


No en vano, la firma de análisis de mercados J.D. Power advirtió hace unas semanas que el sector se enfrenta a un colapso de ventas a nivel global si la crisis crediticia y financiera no mejora y de forma rápida.

 

Así con todos los ojos puestos en sus actividades, especialmente desde que los "Tres Grandes de Detroit" (General Motors, Ford y Chrysler) han solicitado 25.000 millones de dólares en ayudas para sobrevivir, los fabricantes están intentado aparecer de la forma más humilde ante el público.


General Motors, que parece ser el fabricante más necesitado de ayudas en estos momentos, se ha tomado en serio el nuevo "mantra" de austeridad.


Tras el rapapolvo que los máximos ejecutivos de Detroit recibieron en el Congreso por acudir a Washington en reactores privados para solicitar ayudas multimillonarias, GM hizo saber que reducirá de siete a cinco su flota de aviones privados.

 

Aunque GM dijo que la medida había sido decidida antes de su visita a Washington, lo cierto es que sólo se anunció después de las críticas a los hábitos de los ejecutivos.


De igual forma, GM también ha cancelado el contrato que mantenía desde hace nueve años con la estrella del golf Tiger Woods.


Durante este tiempo Woods se convirtió en la imagen de la marca Buick a cambio de millones de dólares. A falta de un año de contrato, GM ha decidido que es mejor guardarse ese dinero para cosas más importantes.


Tras perder 70.000 millones de dólares durante los pasados cuatro años, el ahorro de siete millones con la cancelación del patrocinio de Woods no parece importante.


Pero en esta época de austeridad, los símbolos valen su peso en oro.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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