Los halteras rumanos que habían sido apartados de la competición olímpica tras dar positivo en el control antidopaje dos de sus compañeros podrán competir tras pagar el Comité Olímpico de su país 50.000 dólares americanos, en aplicación de la normativa de la Federación Internacional de Halterofilia (IWF).
Los análisis efectuados a los rumanos Traian Ciharean y Adrian Mateas reflejaron que habían consumido esteroides anabolizantes, por lo que fueron sancionados con una sanción de por vida el primero, al ser reincidente, y de dos años el segundo.
Además, al haberse producido otro positivo de un haltera rumano a principios de este año, todo el equipo rumano quedaba suspendido por un año, lo que significó, en primera instancia, la expulsión de todo el equipo de la competición olímpica y la anulación de los resultados de uno de ellos, que ya había participado.
Si embargo, la IWF contempla el levantamiento de esta suspensión si se desembolsan 50.000 dólares que se destinan a un fondo contra el dopaje establecido por la propia federación.
El presidente del Comité Olímpico de Rumanía, el ex tenista Jon Tiriac, abonó hoy mismo los 50.000 dólares."No voy a permitir que quienes no son culpables sean castigados por culpa de quienes sí son culpables", afirmó Tiriac.
La confusión surgió esta mañana cuando entró en competición la rumana Marioara Munteanu a pesar de que el director médico del COI, Patrick Schamasch, había declarado con anterioridad que no se permitiría el regreso de los rumanos.
Después de varias comunicaciones entre las partes implicadas, el director general del COI, Gilbert Felli, aseguró que había recibido "una satisfactoria explicación verbal" por parte de la IWF y que solo necesitaba una confirmación por escrito.
El portavoz del COI, Franklin Servan-Schreiber, destacó que no se gana nada con "castigar a deportistas inocentes" y subrayó que lo importante era "atrapar a los infractores y eso se ha hecho".
Jon Tiriac culpó a la IWF de la confusión surgida por no informar adecuadamente al COI y anunció que estudia demandar a la Federación "por el daño hecho a mi delegación y a mi país".
La IWF admitió que se había producido "un malentendido administrativo" según el cual el COI fue informado de que e Comité Olímpico de Rumanía no iba a pagar la cantidad.
En relación a los dos halteras suspendidos, dijo: "Esos no forman parte de mi delegación.No nos está engañando a nosotros o a la competición sino a todo el mundo.Prefiero una medalla limpia a cinco sucias".