La crisis política derivada del golpe de estado ocurrido en junio pasado en Honduras destapó un problema de "volatilidad institucional" en las democracias latinoamericanas, aseguró hoy en México un investigador de la Fundación Konrad Adenauer.
El argentino Jorge Arias, director de la publicación del Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD), recordó hoy en rueda de prensa que en los últimos años "quince presidentes latinoamericanos no terminaron su período constitucional".
"Esto da la pauta de la volatilidad institucional democrática latinoamericana", agregó el experto, quien cree que el golpe de estado en Honduras fue "lamentable y lastimoso", y revela una fragilidad que no es nueva en la región.
Para Arias, la deposición de Manuel Zelaya por la fuerza "ha puesto en evidencia" lo que desde 2002 el IDD denomina "anormalidades democráticas".
Estas coyunturas se dan cuando se vulnera la idea de que "una democracia es aquella en la cual un presidente es elegido (...) por un período que se cumple", algo que no ha estado sucediendo, indicó.
En ocasiones antes del fin de un mandato la Presidencia en los países Latinoamericanos pasa a manos de un magistrado de la Corte Suprema, un senador o diputado elegido por un Congreso, o se convoca a elecciones anticipadas y se declara nulo el período precedente, dijo Arias.
"No eran otra cosa que golpes institucionales, disfrazados, formalizados dentro de la formalidad democrática para que siguiéramos diciendo que en América Latina tiene continuidad (la democracia)", sostuvo.
Según Aria en la región hay problemas estructurales que se manifiestan en ocasiones en "una dirigencia no muy apegada a un funcionamiento democrático", que trata desde el poder adueñarse de las instituciones, o una ciudadanía "que está ausente de una verdadera participación democrática".
Acerca de esto último subrayó que los latinoamericanos asocian a menudo los déficit democráticos con "un problema de dirigencias", o quieren tener un "mesías salvador" que les dé "la buena democracia".
En el IDD-2009, que se basa en datos duros recabados hasta el 31 de diciembre de 2008, Honduras fue considerado un país de desarrollo democrático "bajo", en la undécima posición de los dieciocho analizados, donde el mejor fue Chile.
Según ese análisis, en Honduras la democracia gozaba de mejor salud que en Nicaragua, República Dominicana, Venezuela, El Salvador, Ecuador, Guatemala y Bolivia, el peor de los dieciocho países ponderados.
Para 2010 es posible que la Fundación Adenauer no incluya a Honduras en sus mediciones, como sucede con Cuba, si no estima que ahí se dan ciertas condiciones democráticas básicas, como que haya elecciones periódicas y libres, o que la gente pueda participar en ellas.