Honduras expresó hoy su solidaridad con Japón y le ofreció ayuda ante el desastre causado por el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y el posterior tsunami, que también tiene en alerta al país centroamericano.
"Nuestra solidaridad y respaldo al pueblo y Gobierno de Japón", declaró a periodistas la designada presidencial (vicepresidenta) y ministra de la Presidencia, María Antonieta de Bográn.
Recordó que Japón, "cuando Honduras ha pasado momentos difíciles, siempre ha estado presente de una manera contundente, positiva y efectiva".
El ministro hondureño de Relaciones Exteriores, Mario Canahuati, también lamentó, en declaraciones por aparte, "las consecuencias devastadoras" del terremoto "en un país amigo y solidario con nosotros".
Honduras y Japón "hemos tenido una relación histórica que nos ha permitido complementar nuestras agendas", apuntó Canahuati.
Por su parte, la vicecanciller hondureña, Mireya Agüero, se reunió hoy con el embajador de Japón en Honduras, Osamu Shiozaki, "para presentar sus muestras de solidaridad al Gobierno japonés y lamentar la muerte de cientos de personas", según un comunicado de la cancillería.
"Vamos a ofrecerle (a Japón) nuestro modesto aporte en las labores de reconstrucción", indicó Agüero.
La funcionaria informó, asimismo, que unos 80 hondureños que viven en Japón no sufrieron daños, según reportó la embajadora de Honduras en ese país, Marlene Villela.
El Gobierno de Honduras mantiene una alerta verde como medida preventiva en la zona costera del Golfo de Fonseca, en el Pacífico (sur), ante la advertencia de que olas del tsunami provocado por el terremoto en Japón llegarán a Centroamérica.
El terremoto que sacudió hoy Japón, cifrado en 8,8 grados en la escala de Richter, según los medidores nipones, y en 8,9 grados por el Instituto Geológico de Estados Unidos, es el cuarto mayor por intensidad de los que se tiene registro.
La agencia local Kyodo informó que más de mil personas pueden haber muerto por el fuerte sismo que sacudió el este del país y que provocó un tsunami que se llevó por delante cientos de viviendas y vehículos.