Una de las principales organizaciones de hondureños en EE.UU. solicitó al presidente estadounidense, Barack Obama, evitar imponer sanciones a Honduras porque afectarán a las personas de escasos recursos y fomentarían un éxodo migratorio.
La Unidad Hondureña, con sede en Miami, en una carta enviada a Obama y que fue divulgada hoy, dijo que las sanciones deben evitarse mientras se negocia una solución pacífica a la crisis de la nación centroamericana.
"Acciones contra Honduras serían sentidas más por la población, en especial la gente de menos recursos, que por el Gobierno interino, y podrían propiciar una oleada inmigratoria hacia Estados Unidos", advirtió José Lagos, presidente de esa organización.
De producirse un éxodo, agregó, "esto presionaría nuestras fronteras tal y como hemos visto en otras situaciones de emergencia. No sólo durante la Guerra Fría, sino también cuando la región fue impactada por desastres naturales como el huracán Mitch en 1998".
En la misiva, se expresó total apoyo a la negociación que se lleva a cabo entre el presidente depuesto Manuel Zelaya y el nuevo presidente Roberto Micheletti, proceso que es liderado por el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias.
"Nosotros, de manera amable, instamos y pedimos que mientras la negociación está en proceso, enviemos un mensaje y una señal de apoyo a estos esfuerzos sin la imposición de sanciones contra Honduras porque afectarán más a los ciudadanos que al Gobierno interino", reiteró el activista.
Lagos enfatizó que como un inmigrante que huyó de su país en la década de los años 80 y buscó refugio en EE.UU. durante la época de la Guerra Fría, apelaba al sentido común y buen juicio de Obama para que evalúe y sopese las sanciones.
Ni Honduras ni los hondureños, afirmó, han representado una amenaza para Estados Unidos. "Al contrario, hemos sido un vecino, un aliado, un amigo y un socio comercial", aseguró.
"Debemos respaldar la mediación en curso para una resolución pacífica, pese a la crítica del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías; los dictadores de Cuba, los hermanos (Fidel y Raúl) Castro, y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega", dijo Lagos.
En su opinión, esos mandatarios "parecen mantenerse en la era de la Guerra Fría y no contribuyen con el diálogo, sino que desencadenan la retórica de culpar por todo a EE.UU. bajo infundadas alegaciones de conspiración".
Lagos añadió que no es demasiado tarde para contribuir a buscar una resolución pacífica a la compleja situación que condujo al derrocamiento de Zelaya, quien "desafortunadamente propició" su salida al hacer caso omiso a las advertencias de diversos sectores hondureños.
Zelaya fue sacado del poder y del país por militares el pasado 28 de junio, el mismo día que debía realizarse una consulta popular con vistas a convocar un referéndum sobre la reforma de la Constitución, promovida por él, pese a tener una prohibición legal.