HOSPITAL**En septiembre de 2002, el Santo Tomás cumplió 300 años de servicio a la población istmeña. Las últimas expansiones a sus actuales instalaciones tuvieron un costo que alcanza los 70 millones de balboas. Se sumaron edificios de servicios generales, de estacionamientos, de desechos hospitalarios, de consulta externa, de docencia y de especialidades varias, todos con equipos de tecnología de punta. Hasta el Club 20-30 aportó el producto de su Teletón para la sala de maternidad.
OPERACION**Como era de esperarse, la habilitación de las nuevas facilidades ha tenido que ser progresiva. Un proyecto de esa envergadura, que involucra la instalación de sensitivos y sofisticados equipos y la contratación de centenares de personas, incluyendo profesionales especializados, requiere de tiempo para alcanzar niveles altos de operación. Un planeamiento adecuado puede tan sólo asegurar que ocurra en el menor tiempo posible.
IMPROVISACION**Pero ¿por qué hay que pedir créditos extraordinarios si el costo de su operación es predecible? La Presidenta ha reiterado que no asfixiará a la institución, pero le concede un presupuesto de 26 millones cuando se pidieron 40. De nada sirve tener un hospital imponente y moderno, con equipos que no están operando o que carece de personal idóneo. Hagan los áuditos que quieran, pero abandonen el juego presupuestario; doten a la institución de los recursos necesarios para enorgullecernos, tanto por su majestuosidad como por los servicios que se prestan adentro.