Human Rights Watch (HRW) denunció hoy una intensificación de los controles de China sobre las organizaciones no gubernamentales, lo que "amenaza con reducir los avances" logrados por la sociedad civil en el país.
La organización de derechos humanos cita como ejemplo la decisión el mes pasado de las autoridades de poner fin a la vinculación con la Universidad de Pekín de una reconocida ONG, el Centro de Servicios y Ayuda Legal a la Mujer, lo que de acuerdo a la legislación china significa su cierre, aseguró HRW.
"El cierre del Centro es un grave revés para los derechos de la mujer y la sociedad civil en China", asegura en un comunicado la responsable de HRW para África, Sophie Richardson, para la que "la hostilidad generalizada del Gobierno hacia la sociedad civil empieza a afectar a las organizaciones que hasta ahora eran toleradas".
Asimismo, Human Rights Watch destaca que un grupo de estudiantes universitarios ha adoptado "el poco común" paso de criticar en una carta las acciones de las autoridades universitarias respecto al Centro de Servicios y Ayuda Legal a la Mujer, aunque los medios locales no se han hecho eco de la protesta.
También resalta que el cierre de esta ONG, dedicada a promover los derechos de la mujer, se produce en medio de un aumento de las denuncias de presiones e interferencias del Gobierno en las actividades de las organizaciones de la sociedad civil.
Asegura que son objeto de vigilancia policial, interrogatorios, castigos administrativos, presiones para cancelar actividades, además de amenazas de querellas.
Además, han aumentado las restricciones al ingreso de ayuda financiera procedente de donantes internacionales, lo que amplían "las maneras en que las agencias gubernamentales pueden interferir en sus actividades y crea incertidumbre en estos grupos incluso si cumplen con la normativa", según HRW.
En concreto, acusa a las autoridades chinas de usar supuestas irregularidades fiscales para cerrar en julio de 2009 una ONG dedicada a proporcionar asistencia y asesoría legal.
"El Gobierno chino debería reconocer que los grupos de la sociedad civil desempeñan un papel esencial para remediar los problemas sociales y disminuir las tensiones", apunta Richardson.
HRW pide a las instituciones multilaterales, como Unicef, y no gubernamentales, como Oxfam, que se unan a otros donantes internacionales para expresar a Pekín sus inquietudes sobre esta situación.