El Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, aconsejó hoy a Europa que analice los mecanismos usados por América Latina para superar su crisis de la deuda en los años 90, como la fijación de una tasa a las transacciones financieras.
"Europa nunca ha dado una ojeada a lo que ocurrió en América Latina durante los años 90, a qué fue lo que hicimos nosotros y por qué salimos de la crisis", señaló Iglesias durante su intervención en una conferencia sobre los retos latinoamericanos en Lisboa.
Recordó que en aquella época se dieron cuenta de que "la deuda era impagable", lo que derivó en un proceso de "negociación con los mercados" que terminó con el alargamiento de los plazos de vencimiento y una disminución de las tasas de interés, entre otras medidas.
"La región ha sido un laboratorio de políticas económicas y sociales", destacó el titular de la Secretaría General Iberoamericana, de nacionalidad uruguaya y con amplia experiencia en diferentes cargos de responsabilidad política y económica en América Latina.
Acompañado por quien fuera hasta junio de 2011 ministro de Exteriores portugués, el socialista Luis Amado, y por el alcalde de la capital lusa, el también socialista António Costa, Iglesias se mostró crítico con el camino elegido en Europa para intentar superar la crisis actual.
"Nunca entenderé que no se use en la UE un instrumento como la tasa a las transacciones financieras. No tenía apenas impacto en las clases populares, y en momentos de crisis yo prefiero eso", subrayó.
Por el momento, a nivel nacional Francia anunció esta misma semana que gravará estos movimientos de capital, desde las acciones en bolsa hasta el comercio de productos más especulativos como los seguros de impago de deuda (Credit Default Swaps).
Iglesias expresó su desacuerdo con el peso de las políticas de austeridad en la llamada "solución europea" y resaltó que EEUU, por ejemplo, está adoptando una opción contrapuesta al dar prioridad al estímulo a la economía y el crecimiento.
"No comprendo cómo no se resuelve lo de Grecia cuando todo nació hace ya dos años y el país sólo representa el 2 por ciento del PIB europeo. Y no entiendo tampoco la solidaridad europea, no creo que esté bien cohesionada", advirtió.
Respecto a la situación por la que atraviesan España y Portugal, auguró la llegada a la península Ibérica de una "nueva corriente de inversión" desde Latinoamérica similar a la que se dio en sentido contrario durante los años 90.
Preguntado sobre la menor importancia de la región para las exportaciones españolas y portuguesas en comparación con otras zonas del mundo, Iglesias indicó que las inversiones de ambos países "alcanzaron cierto límite" a finales del siglo XX, por lo que ahora se puede dar el fenómeno en sentido contrario.
Al respecto, defendió la creación de compañías "multibéricas" -con participación española, portuguesa y latinoamericana- que aprovechen las oportunidades de internacionalización de forma conjunta, sinergias especialmente relevantes para las pequeñas y medianas empresas (pymes).
"En América Latina nuestras pymes necesitan ganar en productividad, y ahí España y Portugal tienen un papel crucial", precisó.
Luis Amado, por su parte, defendió que Europa tiene "una responsabilidad mundial" para no permitir que caiga la UE ni el euro, ya que el proceso de integración del continente es un "ejemplo" para otros y favorece la estabilización y la paz.
"¿Qué efecto tendría -la desaparición de la UE como tal- en América Latina, África o el Sudeste Asiático, que lo consideran un modelo de integración?", se preguntó el que fuera ministro de Exteriores luso con el Gobierno de José Sócrates en Portugal.