IGLESIA**Vibrante resultó la última carta pastoral de la Conferencia Episcopal cuando criticó la cultura de corrupción que echa raíces en la sociedad panameña. En particular, se refirió a la decisión de los legisladores de no levantarse la inmunidad y de no permitírselo siquiera a los que habían manifestado su intención voluntaria de levantársela para facilitar la investigación sobre los sobornos para aprobar el CEMIS y nombrar dos magistrados.
CORRUPCION**El documento reconoce la percepción generalizada de que en nuestro país se vive un ambiente de corrupción e impunidad. Lo único que no nos agradó fue cuando dijo que "todos somos culpables" de esa situación porque donde hay corruptos hay corruptores. Aquí hay también muchos buenos ciudadanos que, cada uno, desde su trinchera, está denunciando y dando la batalla a ese mal que tanto daño nos está haciendo.
ELECCIONES**Pero pese al esfuerzo, los corruptos están escalando nuevas etapas de degradación, la del descaro grosero y descarnado. "Sí y qué", se atreven a gritar. Hay también los que, cargando una tonelada de denuncias a cuestas, aseguran que se reelegirán y borrarán del mapa a todo candidato que se tire de honesto. "La canalla siempre vota por nosotros, porque es como nosotros". Como si la gente pobre fuera tonta. ¡Cuidado y se equivocan!