IMPRESION**Muy positiva impresión dio ayer la joven familia presidencial presidida por Martín Torrijos y su esposa Vivian de Torrijos, durante las primeras horas del día, cuando el nuevo mandatario, manejando su propio vehículo, un sencillo automóvil japonés, se dirigió a una iglesia a dar las gracias por el solemne momento y los logros obtenidos. Proyectó sencillez y unidad, lo cual constituye un ejemplo para las actuales y futuras generaciones.
PRIMERA DAMA**La señora Torrijos denota inteligencia, juventud, carácter y dinamismo. Los periodistas que cubrieron de cerca la toma de posesión concuerdan que ella es portadora de un intenso magnetismo personal, lo cual anticipa que su gestión, en calidad de Primera Dama, estará cargada de realizaciones. Si es cierto que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, Vivian bien podría confirmarlo a plenitud. Ella irá al rescate de valores menguados.
POSITIVISMO**Tras décadas de tener la impresión, elección tras elección, que cada toma de posesión es siempre más de lo mismo, esta vez, la pareja presidencial simboliza un relevo generacional o, si se quiere, el advenimiento de un estilo nuevo y refrescante, que hace renacer la esperanza en días mejores. Ambos personifican el Panamá sano y bueno, el Panamá olvidado entre tanta corrupción, cinismo y descaro. Pero se necesita más de dos para salir adelante.