Las autoridades de Río de Janeiro inauguraron hoy la primera biblioteca-parque de Brasil, un proyecto que beneficiará a unas 100.000 personas en una empobrecida región de esta ciudad y que tuvo como inspiración una iniciativa similar en la ciudad colombiana de Medellín, informaron fuentes oficiales.
La primera biblioteca-parque del país, con un espacio de 3.300 metros cuadrados, cuenta con locales para esparcimiento, una filmoteca, sala de lectura para deficientes visuales, acervo digital de música, sala de cine y de teatro, sala de reuniones, colección convencional con 25.000 libros y una sala con 40 computadores con acceso a internet.
El proyecto, que beneficiará a habitantes de 16 favelas y tuvo un costo de 8,6 millones de reales (unos 4,9 millones de dólares), fue construido por la gobernación del estado de Río de Janeiro en Manguinhos, un suburbio que es considerado uno de los mayores complejos de barriadas pobres en la ciudad.
Según el ministro de Cultura de Brasil, Juca Ferreira, que participó en la inauguración, la iniciativa está inspirada en experiencias de Medellín que aprovechan el espacio de la biblioteca para ofrecer otras opciones culturales y recreativas.
"La cultura es un derecho de todos los brasileños y el Estado está obligado a garantizar este derecho. Esta biblioteca podrá estimular y dinamizar la lectura", afirmó el ministro.
Ferreira aseguró que el gobierno está planeando incluir bibliotecas-parque en todos los proyectos urbanísticos que están siendo desarrollados en el país mediante acuerdos entre el Ministerio de las Ciudades y los respectivos gobiernos regionales o municipales.
Al menos en Río de Janeiro ya están siendo construidas dos, una en la Rocinha, la considerada mayor favela de Brasil, y otra en el Complejo del Alemán, un conjunto de barriadas pobres controlado por bandas de traficantes de drogas y que se ha convertido en uno de los lugares más violentos de la ciudad.
El ministro aseguró que este tipo de espacio cultural puede contribuir, como ocurrió en Medellín, a reducir los índices de violencia en Manguinhos, una región en donde son constantes los enfrentamientos entre bandas rivales de narcotraficantes.
"Cultura no combina con violencia. La cultura mejora las relaciones humanas. Donde hay cultura, el índice de violencia es bajo como lo han demostrado experiencias en Nueva York y Medellín", agregó.
La Academia Brasileña de las Letras se comprometió a renovar periódicamente la colección de la biblioteca-parque mediante donaciones.