Los ingresos récord de la tecnológica Intel y su pronunciado avance en bolsa del 8 % catapultaron hoy a Wall Street hasta su nivel más alto desde junio de 2008, con lo que finalmente la temporada de resultados empresariales parece calentar motores en el parqué neoyorquino.
Desde que el mayor fabricante de microprocesadores del mundo publicase sus cuentas tras el cierre de la jornada del martes, sus acciones han vivido un rally, tanto en las contrataciones electrónicas previas a la apertura, como durante toda la sesión regular de hoy en la Bolsa de Nueva York.
Finalmente con una subida del 7,8 % premiaron hoy los inversores a la tecnológica, que en los tres primeros meses del año logró ganar 3.160 millones de dólares, lo que supone un avance del 29,4 % respecto al beneficio de 2.442 millones (43 centavos) acumulado un año antes.
Esa mejora se debió en gran parte al aumento de la demanda de sus productos, lo que permitió un incremento del 24,7 % de la facturación entre los dos periodos comparados, hasta alcanzar los 12.847 millones de dólares, lo que representa un récord histórico de ingresos para la compañía.
El ánimo comprador de los inversores neoyorquinos se vio apuntalado además por los resultados del conglomerado industrial United Technologies, una compañía cuyas cuentas suelen utilizar para tomar el pulso de la recuperación económica mundial, y que terminó la jornada con otro sólido avance del 4,3 %.
El mayor fabricante mundial de ascensores y aparatos de aire acondicionado ganó 1.012 millones de dólares durante el primer trimestre de 2011, lo que representa un avance del 16,85 % respecto al mismo periodo del año anterior, y aseguró que esos resultados demuestran que "la recuperación económica mundial continúa ganando tracción".
Esas dos compañías, que forman parte de los 30 componentes del Dow Jones de Industriales, lograron que ese índice cerrase el día con un avance del 1,52 %, con el que se colocó en las 12.453,54 unidades, su nivel más alto desde junio de 2008.
También cerraron con decididos ascensos el selectivo S&P 500 (del 1,35 %) y aún en mayor medida el índice que mide la evolución del mercado Nasdaq (el 2,1 %), beneficiado por los avances de las compañías tecnológicas al calor de los resultados de Intel.
Ese sector ganó en su conjunto un firme 2,55 %, pero detrás de ese avance no estuvieron solamente las cuentas de Intel, sino también las de Yahoo, que sorprendió a los inversores con unos resultados menos negativos de lo que habían esperado.
El gigante de internet obtuvo un beneficio neto de 223 millones de dólares en el primer trimestre de 2011, un 28 % menos que en el mismo periodo de 2010, al tiempo que sus ingresos disminuyeron en un 6 %.
También fueron determinantes en el ascenso del sector tecnológico de esta jornada las altas expectativas con las que los inversores aguardaron a que Apple difundiera sus resultados tras el cierre de la sesión, que no decepcionaron: El creador del iPod casi duplicó su beneficio en su segundo trimestre fiscal de 2011, al ganar 5.987 millones de dólares.
Si la compañía cerró el día con un sólido avance del 1,35 %, en las contrataciones electrónicas posteriores al cierre lograban ampliar ese ascenso hasta el 4,06 %, con lo que dejaba vía libre a que el jueves pueda ser otro buen día en Wall Street.
Así, las tecnológicas y United Technologies lograron hacer olvidar a los inversores otras cuentas peor recibidas en el parqué neoyorquino, entre ellas las del banco minorista Wells Fargo, que acabó el día con un descenso del 4,12 %.
Esa bajada se produjo a pesar de que la financiera ganó 3.759 millones de dólares, el 48 % más que durante el mismo periodo del año anterior y lo que supone el mayor beneficio trimestral de su historia, pero los inversores penalizaron que se viera afectado por la contención de los préstamos y gastos de los particulares.
Un día más los mercados de materias primas dieron mucho de qué hablar en el parqué neoyorquino, ya que el petróleo de Texas subió un pronunciado 2,92 % para acabar a 111,45 dólares por barril y el oro selló un nuevo máximo histórico al terminar a 1.498,9 dólares, rozando la simbólica cota de los 1.500 dólares la onza.