Jesús**Nadie ha influido tanto en el pensamiento de nuestra era, ni en la Historia, que el humilde carpintero nacido en Belén. Figura de contrastes, su fuerza radicó en la aparente debilidad que lo marcó desde el pesebre que le sirvió de cuna. Para ganar la vida, habló y demostró que había que morir primero; la clave de la abundancia, dijo y así lo hizo, está en despojarse de las posesiones terrenales.
Influencia**El Cristianismo gravita en los cuatro puntos cardinales. Su ética y moral rigen hoy las decisiones de miles de millones de personas en el mundo, muchas de ellas en los más elevados círculos de poder, sobre todo en Occidente. En América Latina esta situación es mucho más notable, pues más del 90% de quienes vivimos en esta parte del mundo decimos seguir a Cristo.
Incongruencia**Entonces, ¿por qué el hombre sigue siendo lobo del hombre en nuestro tiempo? ¿Por qué tanta injusticia social? ¿En qué momento se perdió el mensaje del Pesebre? Amar al prójimo como a ti mismo es hoy letra muerta, como muerto parece estar en nuestros corazones el Jesús cuyo nacimiento hoy celebramos.