El escritor chileno Jorge Edwards, Premio Nacional de Literatura en 1994 y Cervantes en 1999, ya ha escrito el primero de los tres tomos en que tiene previsto dividir sus memorias, que lleva como título aún no definitivo "Los círculos morados".
Edwards, quien desde hace casi un año es embajador de Chile en París, visitó Alicante para ofrecer una conferencia sobre el escritor inglés Lewis Carroll, autor de "Alicia en el país de las maravillas".
En un encuentro con periodistas, Edwards, que está a punto de cumplir 81 años, confirmó que, después de publicar en 2011 "La muerte de Montaigne", prepara sus memorias, el primero de cuyos tomos ha escrito con rapidez y ya lleva tres meses en una fase de corrección a la que todavía le "falta rato".
Este volumen abarca los primeros 20 años del escritor, periodo en el que descubrió la literatura, el amor, la familia y la universidad, todo ello bajo la "rígida" educación de los jesuitas.
El título de "Los círculos morados" del primer libro se debe, explicó, a que en esa etapa acudía a tabernas "de mala muerte" y bebía vino "malo" que le dejaba círculos morados en la comisura de los labios.
El segundo tomo, para el que ya ha pensado varios posibles títulos, consistirá en retratos de personas a las que ha conocido, entre ellas Neruda y Vargas Llosa, mientras que el tercero recorrerá su experiencia vital desde el golpe de Estado en Chile hasta hoy.
"Este es el esquema y tengo para escribir el resto de mi vida", advirtió Edwards antes de aclarar que, "como hay para rato" con estas memorias, se tomará pequeños descansos para escribir relatos cuando le apetezca.
Aseguró que la profesión de escritor es "difícil", que de ella "detesta" las prisas para publicar casi cada año y que "una de las cosas buenas es que uno no se jubila".
Su actual cargo de embajador de Chile en París "tiene cosas interesantes", es una vida "tensa e intensa" que le permite "sentirse vivo", pero tiene claro que no quiere seguir "toda la vida", en especial porque le quita tiempo para su faceta como escritor.
Sobre Lewis Carroll destacó que le fascinaba el mundo de la infancia y las respuestas que los niños daban a cuestiones filosóficas.
"Escribía una literatura muy sorprendente con un lado lógico y matemático relacionado con el ajedrez, y otro fantástico", resumió y agregó que la lectura de "Alicia en el país de las maravillas" resulta más interesante de adulto que de joven.