El lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha opinado hoy en Biarritz (Francia) que la reforma del sistema financiero internacional no es un asunto "ni del G-7, ni del G-20", sino que "tiene que haber una posición de multilateralidad con el auspicio de la ONU".
El lehendakari ha participado en un debate sobre cómo abordan Europa y Latinoamérica la actual crisis financiera y económica, y ha lamentado que el nuevo orden financiero mundial vaya a ser diseñado por los países más poderosos.
"Hoy hay mucha más preocupación por la foto que por la crisis,lo cual es lamentable estando como estamos", ha sostenido Ibarretxe, quien ha compartido debate con el ex ministro y presidente del Movimiento Demócrata francés, François Bayrou; el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; el ex ministro colombiano José Antonio Ocampo, y el ex presidente de Costa Rica, José María Figueres.
Ibarretxe ha denunciado la "soberbia" y la "irresponsabilidad" de las instituciones financieras internacionales y de las agencias de "rating", que no han sido capaces de controlar los "activos tóxicos" que han provocado que, según ha dicho, "el mundo entero esté afectado por una diarrea terrible".
El mandatario vasco ha alertado de que no puede permitirse que el poder político se vea "sometido" al poder económico, al tiempo que ha sostenido de que "un mercado sin valores es un rastro".
Ha rechazado el principio de autorregulación de los mercados, que "ha fracasado rotundamente" como demuestra la actual crisis financiera mundial y ha reclamado para salir de la situación que se actúe en el orden internacional con "menos unilateralidad, más consenso, más humildad y más multilateralidad".
También ha resaltado la importancia de las respuestas locales y ha puesto al País Vasco como ejemplo, ya que, según ha asegurado, los vascos afrontan la crisis mejor preparados que las regiones de su entorno debido a su apuesta por la economía productiva y por el fortalecimiento de la industria.
Ibarretxe ha asegurado que si Euskadi cuenta con "administraciones bien gestionadas" podrá poner en marcha "políticas 'keynesianas'" para hacer frente a la crisis mediante el incremento de la inversión pública.
También ha llamado a fomentar la cooperación exterior, pero no con "etéreos tratados", sino con "proyectos con caras y ojos", aunque ha advertido de que lo primero es forjar alianzas internas entre "gobiernos, empresarios y sociedad".