Miembros de la comunidad judía entregaron hoy una nota en una oficina de la ONU en Caracas pidiendo "libertad de culto, seguridad y garantía de los derechos humanos", indicó la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV) a través de una nota informativa.
Las peticiones están vinculadas al ataque perpetrado el 31 de enero a la principal sinagoga de Caracas por un grupo de unas 15 personas no identificadas que destrozó objetos propios del culto judío y realizó pintadas con lemas contra Israel.
La actividad de hoy, en la que participaron unas 300 personas, según la CAIV, se desarrolló sin incidentes.
Algunos de los asistentes enarbolaron pancartas en las que se calificó de "acto cobarde" la violación del templo judío y se la asimiló a una muestra de "antisemitismo".
La CAIV también precisó que los servicios religiosos en la sinagoga atacada siguen suspendidos, pues "no se considera pertinente" reanudarlos todavía.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, condenó el ataque y criticó que desde la oposición se esté intentando crear, "sin ninguna prueba", una "matriz de opinión" según la cual los agresores serían simpatizantes del Gobierno.
Chávez pidió a los ciudadanos que se pregunten a quién beneficia un ataque que, según él, fue planificado en un "laboratorio" que estaría vinculado a sectores de la "oligarquía".
Las declaraciones de la mayoría de dirigentes opositores han sugerido que los atacantes son de algunos círculos violentos que se declaran "revolucionarios" y apoyan a Chávez.
Por el lado pro gubernamental no faltan acusaciones, como la del historiador Vladimir Acosta, que señalan directamente al "Mossad", el servicio secreto israelí, como responsable del atentado.
Venezuela rompió relaciones con Israel tras los ataques a la franja palestina de Gaza en los que murieron más de 1.000 personas, muchas de ellas niños, mujeres y ancianos.
Israel respondió expulsando a los dos funcionarios que representaban los intereses venezolanos en ese país y en Palestina.