Justicia**La Justicia en Panamá está corrupta hasta el tuétano. Como los pescados, la podredumbre normalmente empieza por la cabeza. Si no se renueva la Corte Suprema de Justicia con magistrados probos, doctos e inteligentes, nuestro salto hacia el progreso se convertirá en caída libre por causa de un trampolín podrido.
Comisión**El Presidente Torrijos prometió que no haría los nombramientos que le corresponden de la manera que lo hizo la Presidenta Moscoso. Más tarde incluso prometió someterse a las recomendaciones de la Comisión del Estado por la Justicia. Se ha anunciado una comisión de preselección pero sus recomendaciones no son vinculantes.
Candidatos**Tampoco parece sensato pretender que los mejores candidatos se postularán a sí mismos. Lo normal es que esos abogados probos, doctos e inteligentes no estén dispuestos a someterse al denigrante proceso. Ya veremos una lista de nulidades desconocidas o de demagogos efectistas, buscando una chambita en la Corte.