JUSTICIA**Los graves acontecimientos de esta semana nos muestran una profunda crisis que atraviesa la Justicia panameña, venerable institución, sin cuyo concurso el país no saldrá jamás adelante en sus nuevas metas del presente siglo. La "Sentencia del Centenario" marca un triste hito histórico, lamentable para una jurisprudencia nacional que hasta hace poco había dejado un rico legado a las generaciones de panameños.
FALLAS**El fallo, por el que la mayoría de los magistrados de la Corte Suprema pretendió archivar el escándalo de los supuestos sobornos para aprobar el CEMIS y nombrar a dos de sus miembros, dejó expuestas falencias estructurales, cuya solución escapa de las manos bien intencionadas de quienes desde 1990 se han relevado en el tesonero pero fallido esfuerzo por dotar al país de una administración de justicia moderna, eficiente y confiable.
LIDERAZGO**Por eso se oyen voces, como la de monseñor Lacunza, diciendo que sólo nos queda llamar a una Constituyente, a riesgo de añadir a las tribulaciones, la incertidumbre inherente a todo proceso de convocatoria del soberano de todos los poderes, en víspera de un TLC con Estados Unidos y de un Canal por modernizar. Pero el próximo Presidente tendrá oportunidad para ahorrarnos traumas y dar un giro total, como hizo Néstor Kirchner en Argentina.