El presidente de la República Democrática del Congo (RDC), Joseph Kabila, se perfila como vencedor de los comicios del pasado lunes al tiempo que miles de congoleños huyen del país por miedo a una oleada de violencia.
Según los últimos resultados ofrecidos por la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), escrutado el 52,91 por ciento, Kabila se ha hecho con 4.942.050 votos y su máximo rival, Etienne Tshisekedi, con 3.402.650
Está previsto que la CENI publique este martes los resultados definitivos, aunque no será hasta el 17 de diciembre cuando el Tribunal Supremo del país los ratifique.
Al tiempo que la eventual vitoria de Kabila cobra forma, miles miles de habitantes de Kinshasa han comenzado a huir de la capital, para refugiarse en Brazzaville, la capital de la vecina República del Congo, ante el temor que los resultados desaten una oleada de violencia.
El comandante del Puerto de Kinshasa, Emmanuel Ekofo, afirmó este lunes que calcula que, entre el viernes y el domingo pasados, al menos 4.000 personas cruzaron el río Congo, que separa ambas capitales, rumbo a Brazzaville.
Según el funcionario, los rumores de enfrentamientos violentos motivados por la tensión postelectoral justifican este éxodo, que aumenta de forma constante por la llegada continuada al puerto de ciudadanos que quieren abandonar Kinshasa.
Por otra parte, algunos de los supermercados de la capital han quedado vacíos después de que muchos congoleños decidieran aprovisionarse de productos básicos como medida de prevención ante una nueva crisis en un país que en las últimas dos décadas ha vivido dos guerras civiles.
Los dos principales partidos, la Unión Para la Democracia y el Progreso Social (UDPS) de Tshisekedi, y el Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia (PPRD) de Kabila están en alerta, ya que ninguno de los dos parece estar dispuesto a aceptar la derrota.
Tras el anuncio de los primeros resultados, Tshesekedi instó al presidente de la CENI, Ngoy Mulunda, a "no tomar riesgos", palabras analizadas por los observadores como una amenaza abierta al máximo responsables de los comicios.
Según denunció el pasado viernes la organización británica Human Rights Watch (HRW), la violencia preelectoral ha dejado 18 muertos y un número indeterminado de heridos, en su mayoría, víctimas de tiroteos de las fuerzas de seguridad.