La alerta sobre el riesgo de contagio de la crisis de deuda de la zona euro a la banca estadounidense que lanzó hoy la agencia de calificación Fitch puso en jaque a Wall Street, que intensificó sus pérdidas hasta hacer perder al Dow Jones de Industriales la barrera de los 12.000 puntos.
El parqué neoyorquino, que había moderado su tendencia bajista hacia el ecuador de la sesión, fue incrementando los números rojos a medida que se fue acercando el cierre de la jornada y finalmente su índice de referencia cayó el 1,58 % para situarse en las 11.905,59 unidades, por debajo de una cota sobre la que se mantenía desde el viernes.
Lo mismo ocurrió con los otros dos principales indicadores de Wall Street, que tras haber rebajado sus descensos cerraron con un fuerte retroceso del 1,66 % en el selectivo S&P 500 y del 1,73 % en el índice compuesto del mercado Nasdaq.
El culpable de ese ánimo vendedor de última hora fue el informe emitido por Fitch, en el que advirtió que el riesgo de contagio a la banca estadounidense "sigue creciendo", por lo que la perspectiva que le otorga a ese sector "empeorará" si no se resuelve de forma "ordenada" la crisis de deuda en Europa.
La agencia de medición de riesgo situó en 50.000 millones de dólares en el tercer trimestre la exposición de los seis grandes bancos de Wall Street a la deuda europea, lo que representa el 0,5 % del total de sus activos.
De cualquier modo, Fitch reconoció que la banca estadounidense ha reducido en el último año esa exposición, que calificó de "manejable", pero tendrá "consecuencias significativas si no logra contenerse".
La alerta resonó en el parqué neoyorquino, donde los inversores corrieron a deshacerse de títulos bancarios, por lo que el sector terminó la jornada con una fuerte caída del 2,13 %.
El mayor descalabro lo sufrió una vez más Morgan Stanley, que se dejó el 7,97 %, seguido por otras pérdidas significativas como las de Goldman Sachs (-4,16 %), Citigroup (-4,14 %), JPMorgan Chase (-3,76 %) o Bank of America (-3,75 %).
El sonido de alarma llega en un momento delicado en el Viejo Continente, donde países como Italia o España, incluso Francia, Bélgica y Austria, están sufriendo un fuerte aumento en la rentabilidad de sus bonos a diez años, lo que está haciendo cada vez más caro que esos países se financien.
Principal preocupación despierta el caso de Italia, cuyo rendimiento de la deuda a diez años acabó hoy en el peligroso 7 %, la cifra que los analistas determinan como insostenible para un país.
También da de qué hablar la situación de la deuda española, cuya rentabilidad batió esta jornada un nuevo récord al acabar en el 6,41 %, mientras la prima de riesgo se amplió hasta 490 puntos básicos, un nuevo récord frente al 457 del martes.
La falta de un papel determinante del Banco Central Europeo en la compra de deuda soberana continua ejerciendo presión sobre Europa, donde el cambio político en Italia y la obtención de la confianza del Parlamento griego al Gobierno de unidad nacional no parecieron convencer a los mercados.
Así las cosas, los inversores neoyorquinos se vieron incapaces de celebrar una nueva jornada de alentadores datos macroeconómicos en Estados Unidos, en esta ocasión el relativo a la producción industrial, que creció en octubre el 0,7 %, por encima del incremento del 0,4 % pronosticado por los analistas.
A esa subida, impulsada por el aumento de la demanda de vehículos y productos electrónicos, y de la exploración minera y gasífera, se unió el dato sobre el índice de precios de consumo (IPC), que descendió un 0,1 % en octubre pasado hasta situar la tasa de inflación en el 3,5 %.
Sin embargo, desde el ámbito empresarial no llegaron esta jornada buenas noticias, ya que por una parte se conoció que Citigroup planea despedir a 3.000 trabajadores, al tiempo que la tecnológica Dell cayó el 3,2 % un día después de presentar unas cuentas trimestrales que no terminaron de convencer a los inversores.