La Asamblea General de la ONU concluirá el lunes su 64 período de sesiones, que ha sido presidido con discreción por el diplomático libio Ali Treki y durante el que sus 192 miembros abordaron asuntos como el desarme nuclear, el tráfico de personas o las catastróficas inundaciones en Pakistán.
Treki será precisamente el encargado de encabezar mañana a partir de las 20.00 GMT la ceremonia de clausura de esta edición del foro de Naciones Unidas, a la que también asistirá el secretario general del organismo, Ban Ki-moon.
Desde que asumió la presidencia de la Asamblea hace un año, el ex ministro de Exteriores libio ha mantenido una relación cordial de trabajo con el máximo responsable del organismo, al que nunca trató de quitarle protagonismo como principal figura de la organización.
Poco proclive a interactuar con la prensa, Treki ha preferido mantener un perfil bajo a lo largo de su presidencia, en la que ha evitado involucrarse en polémicas o utilizar el cargo como un púlpito para exponer sus posiciones personales.
Esta actitud contrasta con la de su predecesor, el ex canciller sandinista Miguel D'Escoto, que se caracterizó por sus declaraciones polémicas y no dudó en competir con otros órganos de Naciones Unidas, como el Consejo de Seguridad, por considerarlos menos democráticos.
A lo largo de los últimos doce meses, la Asamblea General ha abordado algunos de los asuntos más espinosos de la actualidad internacional, como el conflicto entre israelíes y palestinos o el estatus de Kosovo.
El foro de Naciones Unidas respaldó el pasado noviembre, tras un debate intenso, el contenido del polémico informe Goldstone que acusa a Israel y Hamás de posibles crímenes de guerra durante el conflicto en Gaza de diciembre de 2008 y enero de 2009.
A lo largo de estos meses se dio impulso al lento proceso de reforma del Consejo de Seguridad, el máximo órgano de poder del organismo, que sus críticos consideran que refleja todavía la realidad superada de la Guerra Fría.
Asimismo, se celebraron reuniones especiales sobre el desarme nuclear, el futuro de las misiones de paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el acceso al agua potable, así como la puesta en marcha de un plan global contra el tráfico de personas.
Los desastres naturales adquirieron una particular relevancia en este período, después desde que la Asamblea General sirviera de foro para pedir una mayor solidaridad con las víctimas de los terremotos de Haití y Chile, así como con los damnificados por las inundaciones en Pakistán.
Por otro lado, tras una intensa actividad diplomática, la Asamblea respaldó el pasado jueves una mediación europea para resolver el conflicto de Kosovo tras la opinión de la Corte Internacional de Justicia (CJI) favorable a la declaración de independencia del territorio balcánico.
Treki dará paso el martes a su sucesor, el ex presidente de la Confederación Helvética Joseph Deiss, elegido el pasado junio por la Asamblea General de la ONU como el presidente del próximo 65 período de sesiones del órgano multilateral.