La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) volvió a quedar hoy sin presidente debido a la renuncia de Washington Rivero, que hace cuatro meses sustituyó al abogado José Luis Corbo en el cargo.
Rivero presentó renuncia generando una nueva crisis en el fútbol uruguayo debido a que los directivos del Peñarol, uno de los equipos 'grandes' y que impulsaron su llegada a la presidencia, le retiraron la confianza, molestos con un fallo en su contra.
El Peñarol presentó un recurso contra una sanción de quita de puntos por incidentes y reclamó un lugar en la Liguilla de los seis mejores de la temporada que se inicia mañana.
El Tribunal de Contiendas de la AUF falló el jueves en contra del reclamo del Peñarol y la directiva del equipo, reunida de manera urgente pidió la renuncia de Rivero.
"Si tengo que pagar porque Peñarol perdió en el terreno de los tribunales yo voy a cumplir con mi palabra. Soy un hombre de palabra, que no le quepa ninguna duda a nadie. Por supuesto que no me quiero ir, pero la palabra hay que cumplirla", dijo Rivero.
El ahora ex presidente asumió a mediados de marzo, con el apoyo explícito del Peñarol, equipo del que es seguidor, en sustitución de Corbo, que presentó renuncia tras recibir amenazas de muerte.
El comité ejecutivo (gobierno) de la AUF, habitualmente integrado por cinco miembros, quedó solo en cuatro tras la renuncia de Corbo, y ahora se reduce a tres miembros: Eduardo Ache, Ovidio Cabal y Sebastián Bauzá, que continúan en funciones.
Rivero, que tiene el respaldo de la mayoría de los equipos que integran la Asociación, dejó abierta la posibilidad de que se convoque a elecciones anticipadas y ser candidato para volver a la presidencia de la AUF.
El presidente de la Asociación Uruguaya, como sucede con todos los responsables de las asociaciones y federaciones sudamericanas, recibe un viático de 5.000 dólares mensuales de parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF).