Una candidatura presidencial del ex gobernante nicaragüense Arnoldo Alemán en los comicios generales de 2011 puede fragmentar a la oposición y facilitar que los sandinistas conserven el poder, opinaron hoy diversos políticos.
Según analistas y políticos, Alemán, que se inscribió ayer como aspirante a la candidatura presidencial de su partido, el opositor Liberal Constitucionalista (PLC), no es el candidato más idóneo para enfrentar a los sandinistas en 2011, porque no genera confianza ni consenso entre las diversas fuerzas opositoras.
"El candidato de Daniel Ortega de la oposición se llama Arnoldo Alemán", dijo a Efe el político conservador Mauricio Mendieta, para quien él y el actual presidente son "distintos pero idénticos".
Otros políticos indican que el ex mandatario liberal (1997-2002) no aglutina a todas las fuerzas opositoras y que continúa vetado por Estados Unidos y varios países europeos que ejercen mucha influencia en Nicaragua.
"Descongelar a Alemán es un proceso largo y difícil. Su imagen, sus hechos y sus actos tuvieron una repercusión internacional muy grande. Es un trago amargo", señaló, por su lado, a los periodistas el vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, un liberal que llegó al cargo como aliado de los sandinistas.
Alemán, de 64 años, fue sobreseído definitivamente hace un año de una condena a 20 años de cárcel por fraude y otros cargos de corrupción, dictada en 2003.
Esa sentencia coincidió con la elección de la directiva de la Asamblea Legislativa, controlada por los sandinistas con los votos del PLC, el colectivo del ex gobernante.
Algunos sectores políticos señalan que Alemán mantiene un acuerdo secreto con los sandinistas de Ortega que les permite a ambos repartirse cuotas de poder en las instituciones del Estado.
En tanto, Estados Unidos mantiene suspendida la visa al ex gobernante liberal desde noviembre de 2002.
Mientras, los países que integran el espacio Schengen (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Portugal y Suecia) prohibieron a Alemán, en mayo de 2006, entrar a sus países durante 10 años.
"La población no lo considera (a Alemán) en estos momentos un candidato ganador", valoró, por su lado, el ex canciller y diputado liberal disidente Eduardo Montealegre.
Montealegre, líder del Movimiento Vamos con Eduardo (MVE), una escisión del PLC, y que también aspira a ser candidato presidencial para los comicios de 2011, consideró que "no es suficiente la unidad del liberalismo para derrotar a Ortega".
"Tenemos que ser lo suficientemente inteligentes y humildes para saber que necesitamos a los conservadores, los independientes, los renovadores sandinistas e, inclusive, a sandinistas que no son orteguistas para poder derrotar al orteguismo", razonó.
Los disidentes sandinistas y conservadores han tomado distancia de una posible candidatura presidencial de Alemán.
Alemán es percibido como el principal líder de la oposición de Nicaragua, pero no el candidato más idóneo para enfrentar en las urnas a los sandinistas, según la encuesta de opinión más reciente.
El 29,1 por ciento de los nicaragüenses percibe a Alemán como el líder de la fragmentada oposición, mientras que el 25,8 por ciento se decanta por Montealegre, según un estudio de la firma local M&R Consultores.
Sólo un 7,9 por ciento, sin embargo, cree que Alemán es el candidato más idóneo para representar a la oposición en los comicios presidenciales de 2011, de acuerdo con la encuesta, elaborada a mediados de marzo sobre una muestra de 1.600 personas en todo el país y con un margen de error del 2,5 por ciento.
La decisión de Alemán de aspirar a la Presidencia ha sigo criticada también por el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Abelardo Mata, mediador a "título personal" en un diálogo entre las fuerzas opositoras y que cree que dificultará la unidad frente al Gobierno de Ortega.
Ortega quiere ser candidato en esas elecciones amparado en un fallo de la Corte Suprema que declaró inaplicable el artículo constitucional que prohíbe la reelección presidencial consecutiva y limita a dos el número de mandatos.