Funcionarios de alto rango del Gobierno de Estados Unidos afirmaron que un acuerdo laboral logrado hoy con el Congreso allanará el camino para la aprobación de los pactos comerciales con Colombia, Panamá y Corea del Sur, pese al recelo de un pequeño pero ruidoso grupo de detractores.
"Fue una negociación bipartidista por la que se peleó fuertemente y hubo concesiones de todas las partes... creemos que este proceso conducirá a la aprobación de todos los acuerdos", dijeron en una conferencia telefónica los tres funcionarios, que pidieron el anonimato.
Horas antes, el Comité de Finanzas del Senado dijo que este jueves realizará un "simulacro de voto" sobre los Tratados de Libre Comercio (TLC) para sugerir modificaciones a los borradores de los proyectos de ley para su aplicación.
El de Corea del Sur incluirá, bajo el acuerdo de hoy, una prórroga, hasta diciembre de 2013, de la Ley de Ajuste Comercial (TAA, por su sigla en inglés), que da ayuda económica y de capacitación a trabajadores desplazados por la competencia del comercio exterior.
Aunque la mayoría de los republicanos elogió este avance también dejó en claro que la TAA es un asunto que no debe mezclarse con los TLC.
Tanto el senador Orrin Hatch, el republicano de mayor rango en el Comité de Finanzas, como el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dijeron que la TAA merece un "riguroso debate en el Senado" por sí sola.
Hatch dijo que el acuerdo de hoy es una "catástrofe" y que, de cara a las elecciones de 2012, se trata "simplemente de una recompensa (de Obama) para los sindicatos".
"Nunca he votado en contra de un acuerdo comercial pero si la Administración incluye la TAA en el de Corea del Sur, me veré obligado a votar en contra", dijo McConnell a los periodistas, al remachar que esa maniobra "complica innecesariamente" el debate.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha dicho que su bancada seguirá insistiendo en que la TAA "sea un tema aparte".
La votación preliminar del jueves determinará el apoyo a los pactos negociados durante el Gobierno de George W. Bush bajo la llamada "vía rápida", que exige una votación final sin modificación alguna.
Tras analizar las recomendaciones del Comité, la Casa Blanca deberá enviar al Legislativo la versión final de cada proyecto de ley para su votación final, que podría ocurrir antes del receso estival en agosto próximo.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, consideró en un comunicado que la TAA y los pactos comerciales ayudarán a crear "decenas de miles de trabajos" y permitirán que los estadounidenses accedan a buenos empleos para mantenerse en la clase media.
La Casa Blanca había amenazado con retrasar el envío de los TLC al Congreso hasta lograr una prórroga de la TAA, extendida por última vez en 2009.
El Congreso nunca sometió a voto los acuerdos por distintas objeciones, mientras estuvo bajo control demócrata, pero ese retraso permitió que el Gobierno de Obama los recalibrara.
En el caso de Colombia, los demócratas exigieron mayores logros en materia laboral y de derechos humanos en ese país. En abril pasado, EE.UU. y Colombia suscribieron un plan de acción mediante el cual el Gobierno de Bogotá se comprometió a tomar medidas para mejorar las condiciones laborales en ese país.
Uno de los funcionarios dijo hoy que el Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, "ha demostrado un compromiso notable" con los derechos humanos, y ha cumplido con los hitos del plan de acción.
El embajador de Colombia ante la Casa Blanca, Gabriel Silva, dijo en un comunicado que Bogotá trabajará con el Congreso para asegurar la aprobación del TLC, suscrito en noviembre de 2006.
El anuncio de hoy, vitoreado por el sector manufacturero de EE.UU., da el pistoletazo para el inicio del trámite legislativo.
Se calcula que los pactos comerciales incrementarían las exportaciones estadounidenses en unos 13.000 millones de dólares y, en tiempos de vacas flacas, constituyen una herramienta clave de Obama para espolear la recuperación económica.
Pero la oposición de algunos demócratas y republicanos, y grupos afines, aún puede hacer descarrilar su aprobación final.