La Asociación Peruano Japonesa, que congrega a más de 50.000 descendientes japoneses en Perú, convocó en Lima a una misa de solidaridad con el pueblo de Japón el próximo viernes cuando se cumpla una semana del terremoto y tsunami, que han dejado miles de fallecidos en ese país.
El presidente de la Asociación Peruano Japonesa, Luis Huemura, y el titular de la Asociación Perú Miyagui Kenjikai (localidad nipona donde golpeó el tsunami posterior al sismo), Tomás Oyanagi, invitaron a la misa a toda la comunidad japonesa e instituciones que deseen acompañarlos.
Ambos representantes "elevaron sus oraciones por las miles de víctimas de esta tragedia y expresaron su total apoyo y disposición para colaborar en lo que se requiera en la recuperación de esta nación y sus habitantes", según un comunicado de prensa.
La ceremonia litúrgica será celebrada en forma conjunta por el obispo del Callao, Miguel Irízar, y los sacerdotes Manuel Kato y Alfonso Gibu en la parroquia San Antonio de Padua en el distrito de Jesús María.
El embajador peruano en Tokio, Juan Carlos Capuñay, declaró hoy a una emisora que al menos 46 peruanos no han sido ubicados tras el terremoto.
La inmigración japonesa en Perú comenzó en 1899 cuando arribaron los primeros 790 pioneros en el barco Sakura Maru y se asentaron en haciendas agrícolas a lo largo de la costa peruana, según información de la Asociación Peruano Japonesa.
Actualmente, la llamada comunidad "nikkei" en Perú es una de las más importantes en el país y asciende a unas 50.000 personas, contando hasta la quinta generación de descendientes.
De igual forma, la inmigración peruana en Japón, asentada especialmente en el sur de ese país, se incrementó a fines de la década de los ochenta y asciende actualmente a 55.000 personas, añadió la fuente.