La conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) entró hoy en su fase decisiva tras tres semanas de sesiones en las que se ha perfilado un acuerdo "débil" para evitar que termine de nuevo en un fracaso.
El presidente de este foro de desarme de la ONU, el filipino Libran Cabactulan, presentará el martes a los 189 países signatarios del tratado un borrador del documento final, con lo que se dará inicio a cuatro días de negociaciones para consensuar un texto antes de la conclusión del encuentro el próximo viernes.
"Nos encontramos en una etapa crucial. Es hora de llegar a un acuerdo, por lo que animo a las delegaciones a ser pragmáticas, abandonar la retórica y ver más allá de sus intereses nacionales", pidió hoy en una conferencia de prensa el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El máximo responsable de Naciones Unidas resaltó que "hay demasiado en juego" como para permitir que esta conferencia termine siendo un fracaso, como la de 2005, en la que no se alcanzó ningún acuerdo.
Asimismo, resaltó que, pese a las divergencias, sobre la mesa de negociación hay "muchas propuestas constructivas que cubren los tres pilares del TNP", en referencia al desarme de las potencias nucleares, la no proliferación y el uso civil de la energía nuclear.
El texto que distribuirá Cabactulan reunirá en un único documento el resultado de los comités que por separado han trabajado desde el pasado 3 de mayo sobre los tres pilares del TNP.
También incluirá un apartado sobre la implementación de la resolución de 1995 sobre la creación de una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio, uno de los asuntos más delicados de esta conferencia y con mayores posibilidades de impedir un acuerdo.
Fuentes diplomáticas occidentales indicaron que esperan un documento final "débil", que incluya elementos de los tres pilares del tratado, y con "algo" sobre Oriente Medio.
Para lograrlo, explicaron esas mismas fuentes, deben superarse serias discrepancias sobre la imposición a las potencias nucleares de un calendario para acelerar su desarme o la creación de un instrumento vinculante que prohíba el uso de armas atómicas contra países que no las poseen.
También hay divergencias sobre una posible moratoria al enriquecimiento de uranio o las pruebas nucleares, así como la posible adopción de un protocolo adicional que otorgue una mayor libertad de acción a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Las fuentes diplomáticas indicaron que el ambiente en la conferencia "es todavía bueno" y ninguno de los asistentes ha amenazado hasta la fecha con bloquearla.
La creación de un zona libre de armas nucleares en Oriente Medio sigue siendo uno de los asuntos más sensibles, ya que afecta a las supuestas ambiciones nucleares de Irán y el supuesto arsenal de Israel, cuya existencia nunca ha sido confirmada ni desmentida por el Estado hebreo.
Israel no es un país signatario del TNP, como tampoco lo son potencias nucleares declaradas como Pakistán e India, y Corea del Norte lo abandonó en 2003.
Una de las propuestas sobre la mesa es la inclusión en el documento final de una convocatoria de una conferencia internacional en unos dos años centrada en Oriente Medio, pero todavía hay un escaso consenso sobre cómo trasladar esa idea a la realidad.
La organización Parlamentarios por la No Proliferación y el Desarme (PNND), que reúne a unos 700 legisladores de 75 países opuestas a las armas atómicas, lamentó en un comunicado que el impulso con que se inauguró la conferencia se haya ido perdiendo con el paso de las semanas.
Según la organización, la polémica alrededor del programa nuclear de Irán y la negativa de las potencias nucleares a un calendario concreto que rija el proceso de desarme han polarizado las posiciones.
El TNP, que entró en vigor en 1970, compromete a los países firmantes a usar sólo con fines pacíficos su potencial nuclear, mientras que garantiza que las cinco potencias atómicas oficiales (EE.UU., Gran Bretaña, Francia, China y Rusia) reducirán de forma gradual sus arsenales nucleares hasta eliminarlos.