La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) comunicó oficialmente a Costa Rica sobre un juicio en su contra por la prohibición que mantiene desde hace 11 años a la técnica de fecundación in vitro, informó hoy la cancillería costarricense.
El tribunal interamericano, con sede en la propia capital costarricense, notificó a las partes involucradas el pasado martes de forma escrita, aunque aún no se ha definido una fecha para la audiencia del caso.
La demanda contra Costa Rica la presentó el pasado 1 de agosto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) debido a la queja interpuesta por varias parejas costarricenses en 2001, que no pudieron acceder a esa técnica de fertilización.
En el 2000 la fecundación in vitro fue prohibida por la Sala Constitucional costarricense con el argumento de que viola el derecho a la vida de los no nacidos.
El Gobierno costarricense indicó este jueves en un comunicado que la defensa del caso estará a cargo de la Procuraduría General de la República, representada por su titular Ana Lorena Brenes.
"En estos momentos, el manejo del caso está en manos de la Procuraduría General de la República, que es la que coordina la defensa con el apoyo de las demás instituciones" del Estado, dijo en un comunicado el canciller costarricense, Enrique Castillo.
A partir de la notificación de la Corte, las partes deberán presentar por escrito sus alegatos, para luego pasar a la etapa oral del proceso.
Ante la queja inicial de diez parejas, la CIDH emitió el año pasado un informe en el que le advirtió al Estado costarricense que con la prohibición de la fecundación in vitro violaba los derechos humanos de parte de la población.
El Gobierno intentó entonces aprobar varios proyectos de ley para abrir una ventana a esa técnica de fertilización fuera del útero de la madre, pero todos fracasaron en el Congreso, donde los diputados tienen criterios divididos sobre el asunto.
La fertilización in vitro permite la fecundación fuera del cuerpo de la madre y es considerado el principal tratamiento para la esterilidad cuando otros métodos de reproducción asistida no tienen éxito.
La técnica médica enfrenta en Costa Rica la oposición de la Iglesia católica y demás grupos religiosos, así como de grupos de diputados y ciudadanos que consideran que atenta contra la vida humana.