La economía chilena se contraerá un 1,8 por ciento en 2009, pero el próximo año retomará con fuerza el camino del crecimiento y se expandirá un 4,5 por ciento, estimó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La economía chilena, que en 2008 creció un 3,2%, se enfrentó este año a los efectos de adversos de la crisis financiera internacional, ante la que aplicó políticas contra cíclicas que le han permitido crear las condiciones para recuperar el crecimiento en 2010.
El impacto de la crisis se ha visto reflejado, además, en una caída del producto interno bruto (PIB) por habitante estimada en el 2,8% en 2009, de acuerdo al "Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2009" presentado hoy en Santiago.
En los nueve primeros meses del año, el PIB se redujo un 1,6% respecto al mismo periodo de 2008, mientras que la demanda interna se contrajo entre un 8% y un 9% interanual y la inversión bruta fija se redujo un 19%.
La CEPAL recuerda que el Banco Central bajó su tasa de política monetaria del 8,5% anual en enero al 0,5% en julio, lo que redundó en una disminución de las tasas de interés y en la mejora de las condiciones crediticias.
En tanto, la inflación, que en 2008 se situó en el 7,1%, marcó en octubre una caída interanual del 1,9%, por lo que se estima que en diciembre será de entre el 0% y el -1% anual y en 2010 retornará a niveles positivos moderados.
Por otra parte, la tasa de desempleo urbano aumentará del 7,8% del año pasado hasta el 9,8% estimado para 2009.
Las exportaciones disminuirán desde 77.210 millones de dólares en 2008 hasta 60.829 millones este año, y las importaciones se reducirán desde 69.010 millones de dólares el año pasado hasta 48.719 millones de dólares en 2009.
De esta forma, la balanza de pagos global terminará el año con un superávit de 3.955 millones, lejos de los 6.444 alcanzados en 2008.
La CEPAL atribuye el deterioro en la cifra de exportaciones a las turbulencias que afectaron la economía mundial desde el último trimestre de 2008 hasta los primeros meses de 2009, lo que se reflejó en la disminución del crecimiento, empleo e ingreso.
Ante este escenario se aplicó una política contracíclica que incluyó un plan de gasto fiscal, con diversos subsidios, programas de empleo e inversión pública y apoyo crediticio para las pequeñas y medianas por cerca de 4.000 millones de dólares, equivalentes al 2,8% del PIB.
Esas medidas contra cíclicas, unidas a las pérdidas de ingresos tributarios debido a la desaceleración económica y a una reducción del precio del cobre, el principal producto de exportación chileno, desembocaron en un aumento considerable del gasto público.
Para financiarlo se recurrió a los recursos acumulados durante los años anteriores, según recuerda la CEPAL, que estima que en 2009 el déficit efectivo será equivalente al 3,6% del PIB.
Para 2010, el organismo de Naciones Unidas proyecta un incremento del gasto público del 4,3% respecto a 2009, lo que representa una desaceleración respecto a años precedentes y situará el déficit en un 1,1% del PIB.
La recuperación económica en 2010 estará impulsada por la demanda de exportaciones y la reactivación de la demanda interna atribuible a una mejoría de las expectativas respecto de Chile y del resto del mundo, concluye la CEPAL.