La esposa de un contratista preso en Cuba pide un acuerdo para lograr su liberación


La esposa de un contratista estadounidense encarcelado en Cuba y acusado de espionaje pidió "un acuerdo mutuo" entre los representantes de los Gobiernos de La Habana y Washington para conseguir la vuelta a casa de su marido.


En declaraciones a Efe, Judy Gross, esposa de Alan P. Gross, realizó este llamamiento en busca de apoyo para su marido en las conversaciones que hoy se celebrarán en La Habana entre ambos países y en las que intervendrá el subsecretario de Estado adjunto para América Latina, Craig Kelly.


Su marido fue detenido en la isla el pasado 3 de diciembre por distribuir ordenadores portátiles, móviles y otros equipos tecnológicos en la isla.


El Gobierno cubano lo acusó de espionaje y de dedicarse al "abastecimiento ilegal con sofisticados medios de comunicación vía satélite a agrupaciones de la 'sociedad civil'" que Washington aspira a conformar en contra del pueblo cubano, aseguró en un discurso en diciembre el presidente de Cuba, Raúl Castro.


El Gobierno estadounidense negó, sin embargo, que Alan estuviera vinculado con sus agencias de espionaje y aseguró que se dedicaba a conectar a Internet a los ciudadanos cubanos, igual que "la mayoría del resto del mundo", indicó en enero el portavoz del departamento de Estado, P.J. Crowley.


Alan trabajaba en Cuba como contratista empleado de la empresa Development Alternatives Inc (DAI), con sede en Maryland, que se dedica a labores de desarrollo en otros países.

 

Según su esposa, desde que fue detenido, tan sólo ha podido hablar "muy brevemente" con él en tres ocasiones y representantes del departamento de Estado lo han visitado dos veces.


"Esperamos que (los representantes del Gobierno de Estados Unidos y Cuba) puedan unirse y lograr un acuerdo mutuo que lo traiga a casa", pidió Gross.


La mujer defendió la inocencia de su marido y lo describió como una persona "humanitaria" que ama otras culturas y que ha trabajado en más de 50 países "para ayudar a mejorar los mercados de economías en países en desarrollo, a construir escuelas, a encontrar trabajo para la gente".

 

Alan proveía servicios a la comunidad judía de Cuba, para mejorar las comunicaciones y el acceso a Internet, según su esposa.


Judy pidió el auxilio de todos para encontrar una manera de devolverlo a casa y explicó la situación en la que se encuentra su familia ante su ausencia.


"Alan es un padre increíblemente encantador. Llevamos casados 40 años. Sus hijas le echan de menos terriblemente. Su madre de 86 años va perdiendo su salud desde que él no está", señaló.

 

Según cree el Gobierno de Washington, hay 19 ciudadanos estadounidenses encarcelados en Cuba, de los cuales diez u once tienen doble nacionalidad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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