La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sostiene que actualmente hay suficientes recursos para abatir el hambre pero falta algo más de voluntad política y los medios económicos y presupuestarios para hacer que ese objetivo sea una realidad.
"Hoy tenemos la tecnología y el conocimiento para producir más en el mundo en desarrollo. Pero lo que falta es una combinación de medios (económicos) y de voluntad política", dijo a Efe Modibo Traore, director general adjunto de la FAO.
De visita a México para participar en un seminario sobre biotecnología y agricultura, que trata de hacer más accesible la primera a los países en desarrollo, Traore reconoció que hoy "más líderes están preocupados de la inseguridad alimentaria" pero "la mayoría de ellos no apoyan este compromiso con presupuestos o financiación en sus países".
En el caso de África, recuerda que en 2003 52 Gobiernos de ese continente se comprometieron a elevar al 10% el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) dedicado a la agricultura, un nivel que menos de 10 han alcanzado a fecha de hoy.
La visión personal del funcionario africano de la ONU es que el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de recortar a la mitad el hambre en 2015 respecto a los niveles de 2000 no se alcanzará porque la inversión en agricultura no se está dando.
"Tenemos muchas promesas de los países más y menos desarrollados (...) pero hay que materializar todo con el envío concreto de fondos para apoyar la agricultura y su desarrollo", aseguró.
Incluso, el representante de la FAO afirma que la crisis alimentaria que se dio en 2008 aún persiste porque las causas que la provocaron siguen intactas.
Estas son que no hay una mayor disponibilidad de alimentos para la gente ni se ha conseguido que los excedentes de cosechas que existen lleguen a quienes verdaderamente los necesitan.
"Estos dos parámetros siguen ahí. Por tanto es prematuro decir que la crisis ha pasado", señala Traore.
En la lucha contra la pobreza sostiene que es clave "movilizar recursos adicionales para la agricultura", "asegurar la producción de los pequeños productores" y "darles los medios para producir más".
Preguntado sobre si para este propósito es necesario que haya una segunda "Revolución Verde", cree que hablar de biotecnología y otros avances aplicados a la agricultura "es ya una revolución".
Lo importante ahora es poner los recursos necesarios a disposición de "los pequeños productores en los países en desarrollo", un grupo que se cuenta entre los más pobres del planeta.
Traore defiende que esta batalla contra la malnutrición no depende de "muy altas tecnologías" sino más bien de técnicas sencillas como la mejora de semillas, no necesariamente la introducción de organismos transgénicos.
Recuerda que una semilla mejorada puede proporcionar rendimientos a los cultivos un 30% superiores a los que no las utilizan, lo que sumado a fertilizantes llega a redundar en aumentos del doble o triple en productividad de una cosecha.
Lejos de creer que la solución vendrá de fuera, cree que la labor más importante la deben hacer los propios países pobres, y lo explica con una historia tradicional de Malí, su país.
"Allí si tienes un león y quieres pedir a los amigos que vengan a ayudarte porque se ha vuelto loco, tú debes ser quien lo agarre por la cabeza, no por el rabo. Los demás llegarán y te ayudarán. Esto es exactamente lo que sucederá" en la lucha contra el hambre, vaticina.
"Cuando empecemos a trabajar en nuestros países en seguridad alimentaria estoy seguro de que conseguiremos la asistencia y el apoyo de ellos que nos quieran ayudar. Antes de eso, será muy difícil", concluye.