La Fiscalía Federal de Estados Unidos intentó hoy demostrar que su principal testigo en el juicio contra el anticastrista Luis Posada Carriles, que se lleva a cabo en El Paso (Texas), no sufre problemas mentales, como arguye la defensa.
Jerome Teresinski, uno de los fiscales encargados del caso, preguntó en varias ocasiones al cubano Gilberto Abascal si padecía de alucinaciones, en relación con el testimonio de Abascal sobre una travesía en la embarcación "La Santrina" en la que presuntamente llegó Posada Carriles indocumentado a Miami (EE.UU.) en el 2005.
"No, yo nunca he alucinado", aseguró Abascal, quien dijo que estaba encargado del mantenimiento del barco.
El abogado de Posada Carriles, Arturo Hernández, ha tratado desde la semana pasada minar la credibilidad de Abascal como testigo y ha mencionado informes médicos que indican que habría sufrido esquizofrenia, con episodios psicóticos severos y depresión.
Abascal es el principal testigo de los fiscales porque ha declarado que en el 2005 viajó en una embarcación acompañado de otras cuatro personas desde Isla Mujeres, en México, a Miami, EE.UU., para presuntamente traer a Posada Carriles.
Los fiscales buscan probar que el anticastrista mintió en su entrevista de naturalización cuando aseguró a funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional que ingresó por la frontera entre México y EE.UU., vía terrestre.
Durante la jornada de hoy, Abascal explicó a la jueza Kathleen Cardone que llevaba "siete días respondiendo a las mismas preguntas, tengo a mi hijo solo y no tengo nada más que decir", antes de señalar a Hernández y añadir: "Este hombre es un mentiroso".
El abogado defensor pidió por cuarta vez a la jueza, sin la presencia del jurado en la sala, que anule el juicio porque con los constantes ataques hacia su personal, el testigo había contaminado la imagen de él y en consecuencia la de su cliente ante el jurado.
Hernández recordó a la jueza que él no había "respondido a los ataques de este deshonesto".
Posada Carriles, de 82 años, que a fines de los década de los años sesenta fue agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU., estuvo presente en el tribunal enfundado en un abrigo negro y en un momento del interrogatorio del fiscal a Abascal, se durmió.
Además de los nueve cargos que Posada Carriles enfrenta por presuntamente mentir en su solicitud de ciudadanía, afronta dos más de supuesto perjurio en su petición de asilo político, cuando negó su presunta participación en las explosiones a instalaciones turísticas de Cuba en 1997.
Además, Venezuela ha pedido la extradición del anticastrista por la voladura de un avión civil cubano en la que murieron 73 personas, en 1976.
El abogado José Pertierra, que representa al Gobierno de Venezuela en la solicitud de extradición de Posada Carriles y quien asiste al juicio, dijo hoy a EFE que se ha perdido la perspectiva y que pareciera que quién está en el banquillo de los acusados es Abascal.