La multimillonaria herencia de Leona Helmsley, que al morir legó a su perrita Trouble 12 millones de dólares, podrá ser distribuida entre otros beneficiarios además de los perros, según determinó hoy un juez de Nueva York.
La decisión del juez, difundida por la prensa local, establece que el administrador legal de la herencia de Helmsley -que murió en 2007 a los 87 años- podrá distribuirla entre fundaciones y organizaciones caritativas dedicadas a otros menesteres diferentes al cuidado de los perros.
En su testamento, la multimillonaria neoyorquina determinó que el grueso de su fortuna, que superaba los 5.000 millones de dólares, se debía destinar a la atención de esos animales.
Al elaborar su testamento, la rica hostelera, conocida como la "Cruella de Vil" de Nueva York, decidió que el grueso de su fortuna se invirtiera en ayudar a los indigentes y cuidar a los perros, pero un año después enmendó el texto y eliminó la primera prioridad.
Poco después de la muerte de la multimillonaria se supo que había desheredado a dos de sus cuatro nietos argumentando únicamente que "ellos saben por qué".
Por contra, había determinado que su pequeño maltés blanco heredara 12 millones de dólares, una decisión que, además de ocupar las portadas de los diarios neoyorquinos durante días, motivó que la perrita incluso recibiera amenazas de muerte.
Poco después de la muerte de Helmsley, un juez de Nueva York decidió retirar 10 de los 12 millones legados a la perra y repartir parte de ellos entre los dos nietos desheredados por la "Reina de la Maldad", al considerar que la multimillonaria no estaba en plenas facultades cuando elaboró sus últimas voluntades.
En su día, la prensa local publicó que la fortuna de Helmsley, en buena parte heredada de su ex marido Harry Helmsley, ascendía a unos 2.300 millones de dólares en activos, a lo que se sumaría el valor de entre 3.000 y 6.000 millones de dólares que podrían tener sus bienes inmuebles