El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró hoy que el proyecto ambiental Yasuní-ITT, que busca dejar sin explotar una reserva petrolera en la Amazonía a cambio de una compensación económica internacional, es un "símbolo de la necesidad de una transición energética mundial".
Tras firmar un decreto ejecutivo para la conformación de un nuevo equipo de gestión de la propuesta, Correa se mostró seguro de que el proyecto "trata de cambiar la historia ambiental" de Ecuador y del planeta.
"Se trata de inaugurar una nueva lógica no sólo a nivel de recursos naturales sino un nueva lógica económica, donde se compense la generación de valor y no sólo la generación de mercancía", añadió.
Mediante el decreto, Correa oficializó un equipo intergubernamental, liderado por la ministra coordinadora de Patrimonio Natural y Cultural, María Fernanda Espinosa; y uno técnico, integrado por varios expertos en diversas áreas.
Además, conformó otro equipo negociador, que estará liderado por la ex parlamentaria andina Ivonne Baki, en lugar del actual secretario de la Comunidad Andina, Freddy Ehlers, a quien había nominado en un principio.
La nueva organización de la iniciativa se formó luego de que el anterior equipo dimitiera en bloque, incluido el ex canciller Fander Falconí, después de que Correa, a principios de enero, criticara algunos puntos del proceso negociador.
El proyecto ambiental prevé dejar bajo tierra una reserva petrolera probada de 846 millones de barriles de crudo, que supondrían para el país ingresos por unos 7.000 millones de dólares.
Ecuador propone no explotar la reserva, que se encuentra en un reducto amazónico de alta biodiversidad, para evitar la emisión a la atmósfera, según dijo Correa, de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).
A cambio, Ecuador pide una compensación económica internacional de al menos la mitad de los ingresos que obtendría por la venta de ese petróleo.
Los fondos obtenidos serían administrados por un fideicomiso internacional que, bajo liderazgo de Ecuador, estaría gestionado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Correa volvió a criticar algunos puntos que se contemplaban en el texto elaborado por la anterior comisión y aclaró que los países contribuyentes "no son donantes", porque el Yasuní-IIT "es absolutamente distinto a la caridad".
Reiteró que se busca "corresponsabilidad" a nivel internacional y criticó que en el texto elaborado por la anterior comisión se establecía que el PNUD debía dar "las directrices" sobre qué tipos de proyectos iban a recibir los fondos recaudados.
"Vaya osadía, señores, ya no somos colonia de nadie", afirmó el mandatario.
Con el decreto, el Gobierno prorrogó por un plazo indefinido la vigencia del proyecto, pese a que el propio Correa llegó a advertir de que explotaría el crudo del Yasuní-ITT desde junio próximo, si no obtenía una respuesta de la comunidad internacional.
"Mantenemos nuestra propuesta audaz, inédita, pionera del proyecto Yasuní-ITT", afirmó el mandatario quien subrayó que "jamás, país alguno, presentó a la comunidad internacional una propuesta como la nuestra, cuyo objetivo fundamental es la conservación de la vida".