La comisión que investiga si la muerte de un guarda de la ONU el año pasado en Kabul fue a manos de un comando talibán o de las fuerzas de seguridad afganas está a punto de terminar su labor, anunció hoy el organismo internacional.
"La comisión de investigación está cerca de concluir su informe", explicó en una conferencia de prensa el portavoz de Naciones Unidas, Martin Nesirky, quien resaltó el interés del organismo, los compañeros del fallecido y su familia en conocer "qué sucedió".
Los investigadores indagan por encargo del Departamento de Operaciones de Paz de la ONU las circunstancias que rodearon a la muerte del guarda Louis Maxwell, quien falleció durante el ataque de un comando talibán el pasado octubre a una casa de huéspedes en la que residían empleados del organismo mundial.
Según la versión inicial de los hechos proporcionada por la ONU, el agente de seguridad murió a manos de los terroristas tras repeler el asalto y permitir que 17 de sus colegas se pusieran a salvo.
Sin embargo, la revista alemana Stern informó la semana pasada de la existencia de un vídeo en el que se muestra cómo un grupo de policías afganos rodea al empleado de la ONU tras el ataque, le dispara y uno de ellos se hace con el arma del estadounidense.
Nesirky negó que el organismo hubiera tratado de "encubrir" las circunstancias de la muerte de su empleado con el ánimo de evitar roces con el Gobierno afgano.
"La ONU perdió a un número de personas (ese día), incluido el guarda de seguridad, el señor Maxwell, quien salvó muchas vidas. Queremos saber qué pasó", afirmó el portavoz.
Además de Maxwell, otros cuatro empleados del organismo mundial fallecieron y otros nueve resultaron heridos en el atentado contra la casa de huéspedes.
La insurgencia taliban se responsabilizó de la acción, que atribuyó al papel de las Naciones Unidas en las elecciones presidenciales afganas del año pasado.
Desde el principio las circunstancias del ataque fueron motivo de malestar entre los empleados y sindicatos de la ONU, ya que las fuerzas de seguridad afganas tardaron cerca de una hora en llegar a la escena del atentado, pese a que el inmueble se halla en un lugar céntrico de Kabul cercano a la embajada española.