Un juez de Argentina ordenó hoy la detención del expresidente de facto Jorge Videla en el marco de una causa que investiga el crimen del obispo Enrique Angelelli, asesinado durante la última dictadura (1976-1983), informaron fuentes judiciales.
El juez federal de la norteña provincia argentina de La Rioja Daniel Herrera Piedrabuena también ordenó la detención del exministro del Interior Albano Harguindeguy en el marco de la misma investigación.
Videla permanece detenido en el Hospital Militar, en Buenos Aires, en tanto que Harguindeguy cumple con un arresto domiciliario por otras causas en la que está procesado por crímenes de lesa humanidad.
El primero de los cuatro presidentes de la última dictadura, de 85 años, fue condenado en diciembre pasado a prisión perpetua por un tribunal de Córdoba (centro del país) que le juzgó por el fusilamiento de una treintena de presos políticos en 1976 y actualmente es sometido a otro juicio por robo de bebés.
Herrera Piedrabuena tomó este miércoles declaración indagatoria a Videla y Harguindeguy, a quienes imputó por el asesinato del obispo, cometido en 1976, en La Rioja.
Por este crimen, el magistrado había procesado ya al exgeneral Luciano Benjamin Menéndez.
Angelelli, que formó parte de un grupo de obispos que denunció las violaciones de derechos humanos cometidas en la dictadura, murió en extrañas circunstancias en 1976 al volcar la camioneta que conducía por una carretera de La Rioja, 1.150 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.
En el momento de su muerte, el obispo, que tenía 53 años, llevaba consigo un informe con las pesquisas que había realizado sobre el asesinato de dos sacerdotes y un laico a manos de militares.
En 2006, la Justicia reabrió la investigación de la muerte del obispo para individualizar a los responsables del crimen.
Además de Angelelli, durante la denominada "guerra sucia" 19 sacerdotes desaparecieron o fueron asesinados, otros 11 fueron secuestrados, torturados y liberados, y 22 más fueron detenidos por persecución política, según organizaciones humanitarias.
Entre las 30.000 víctimas de la dictadura también hubo 11 seminaristas y cuatro religiosos, entre estos últimos las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.