La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) saludó hoy la evolución "positiva" de la policía haitiana y reafirmó su disposición de seguir contribuyendo a la reforma de ese organismo y a la seguridad del país.
La MINUSTAH estimó que la policía haitiana registró "importantes" progresos en su profesionalización durante los cuatro últimos años.
"La Policía Nacional de Haití logró muchos progresos en varias áreas", estimó el jefe de la policía de la ONU, Mamadou Muntaga Dialo, presente en Haití desde 2004.
"De una policía disgregada en 2004 hay hoy en Haití una policía muy visible", declaró el funcionario en una rueda de prensa.
Dialo, sin embargo, afirmó que se espera una "mayor diafanidad" de la policía que está siempre bajo reforma, y reveló planes de elevar hasta los 14.000 a los miembros de ese cuerpo en 2011.
Según fuentes policiales el organismo cuenta actualmente con más de 9.000 agentes.
"Este plan de reforma no prevé lo ideal, sino lo que es posible de realizar en este plazo", puntualizó.
En este plan de reforma, la MINUSTAH trabaja para dar a los agentes la capacidad de asumir cargos de policía y reforzar las capacidades operacionales del cuerpo.
Se trata, por otra parte, de "reforzar las capacidades institucionales", a manera de "transparentar" el organismo y hacer "una policía respetuosa del derecho y respetada por la población", agregó Dialo.
La MINUSTAH informó que sigue con patrullas terrestres, marítimas y aéreas en apoyo a la policía de Haití para el control de las fronteras.
Recientemente, durante estas patrullas, fueron identificadas "pistas clandestinas", afirmó la portavoz de la MINUSTAH, Sophie Boutaud de la Combe, sin precisar los lugares.
La MINUSTAH declaró que ayuda al Gobierno haitiano a establecer una "gestión integrada de las fronteras", para poder "controlar" lo que entra y sale del país.
El Estado pierde entre 250 millones de dólares y 400 millones de dólares al año a causa de la mala gestión de las fronteras, informó la MINUSTAH.
"Esto es el resultado de la ausencia de una gestión integrada de las fronteras", según Sophie Boutaud de la Combe. "Aquí faltan recursos para construir infraestructuras", agregó.