El 50,3 por ciento de los brasileños asegura que si pudiese contratar a un pariente en un cargo público lo haría, según una encuesta encomendada por el Gobierno y cuyos resultados fueron divulgados hoy por el diario Folha de Sao Paulo.
Según el sondeo, que escuchó a 1.767 personas de diferentes profesiones en siete estados brasileños, un 42,2 por ciento de los consultados dijo que no contrataría parientes en cargos públicos y un 7,6 por ciento dijo no saber.
La tolerancia al nepotismo fue mayor entre los ciudadanos en general que entre los propios funcionarios públicos, de acuerdo con la encuesta, que también entrevistó a 1.027 empleados del Estado.
Entre los funcionarios públicos, un 35,4 por ciento dijo que no contrataría parientes en cargos públicos, un 32,1 por ciento dijo que lo haría y un 32,4 por ciento alegó no saber.
El 8,5 por ciento de los funcionarios públicos admitió que obtuvo el cargo gracias a la recomendación de familiares, es decir por nepotismo, un 16,2 por ciento dijo que lo obtuvo por contactos políticos y un 12,1 por ciento debido a la indicación de amigos.
El 44,3 por ciento de los funcionarios públicos encuestados dijo haber obtenido el cargo tras su aprobación en concurso público.
El 51,3 por ciento de los funcionaros dijo considerarse ético, un 22,3 por ciento dijo que a veces y un 18,6 por ciento dijo que no.
El 22,5 por ciento de los empleados del Estado interrogados admitió que ya dejó de cumplir alguna ley en el cargo y un 45,3 por ciento dijo que no.
La encuesta, encomendada por la Comisión de Ética Pública de la Presidencia de la República, fue realizada entre marzo y junio pasado por el profesor Ricardo Caldas, investigador de la Universidad de Brasilia.
"Si pudiese resumir todo el estudio en una frase, diría que la sociedad brasileña no sabe separar lo público de lo privado. Tanto la sociedad civil como los propios funcionarios legitimaron el nepotismo", afirmó Caldas en declaraciones a Folha de Sao Paulo.