La Nobel de la Paz prueba con su viaje la tolerancia del Gobierno birmano


La líder del movimiento democrático de Birmania (Myanamar), Aung San Suu Kyi, concluye hoy su primer viaje fuera de Rangún, con el que pone a prueba la tolerancia del Gobierno afín a los militares antes de emprender una gira por el país.


Durante cuatro días la Nobel de Paz ha sido el centro de atención de nutridos grupos de birmanos residentes en Bagan, la ciudad de los templos que más visita el creciente número de turistas extranjeros que viaja a este país asiático.


La noticia de la presencia de la activista en Bagan, cerca de ocho meses después de que fuera liberada, alentó a muchos cientos de birmanos de localidades vecinas a viajar durante horas para ver a Suu Kyi, popular a pesar de haber vivido en cautiverio 15 años de los últimos 21.

 

Suu Kyi ha visitado monasterios budistas, se ha entrevistado con sus abades, ha recorrido áreas forestales protegidas y se ha dejado ver lo máximo posible por la zona como parte de una estrategia destinada a medir el nivel de libertad que el Gobierno está dispuesto a darle.


Cerca de una veintena de miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND) se han encargado de velar por la seguridad de su líder desde que el pasado lunes viajó en avión a Bagan y en todos desplazamientos, que han sido seguidos de cerca por efectivos de la Policía provistos de cámaras fotográficas y de vídeo.


Los partidarios locales de la Liga han dado la bienvenida a Suu Kyi allí donde ha aparecido y se han abstenido de pedir reunirse con ella para no comprometer el viaje, indicaron fuentes del partido.

 

Con ella ha sido visto a todas horas su hijo menor, Kim Aris, quien viajó un día antes que su madre a Bagan en la caravana de vehículos en los que se trasladaron los escoltas de la activista.


Kim Aris, llamado también Htein Lin y quien reside en el Reino Unido, llegó a Birmania el pasado 16 de junio, fecha en la que su madre cumplió 66 años.


La última vez que Suu Kyi salió de Rangún fue en 2003 y acabó detenida poco después de que decenas de partidarios del régimen militar atacasen su comitiva en el norte del país y se produjese un violento enfrentamiento en el que murieron 52 personas.

 

A finales del pasado junio, la líder de la oposición desafió al Gobierno reiterando que efectuará una gira por el país, en principio en julio, a pesar de haber sido advertida de que tanto su partido como las actividades políticas que lleva a cabo son ilegales.


El Ministerio del Interior avisó a Suu Kyi en una carta de que las acciones de su agrupación política son ilícitas desde que fue disuelta en septiembre del año pasado por no inscribirla para participar en las elecciones celebradas en noviembre.


"Lo que están haciendo es muy peligroso para el país", advirtió hace unos días en un editorial "La Nueva Luz de Myanmar", el diario en lengua inglesa que suelen utilizar las autoridades para difundir sus mensajes a la comunidad internacional.

 

La Liga Nacional por la Democracia, que venció por amplia mayoría las elecciones celebradas en 1990, boicoteó los últimos comicios al considerar que formaban parte del plan de los generales para perpetuarse en el poder.


Suu Kyi fue liberada el pasado 13 de noviembre después de siete años y medio de arresto domiciliario, y desde entonces ha dedicado la mayor parte del tiempo a asuntos de ayuda social y a intentar reconstruir el partido, casi desmantelado por las detenciones de militantes.


Amnistía Internacional y otras organizaciones comprometidas con la defensa de los derechos humanos estiman que unos 2.000 birmanos continúan encarcelados por motivos políticos,


En marzo de este año, la Junta Militar traspasó el poder a un Gobierno civil, formado en su mayoría por exgenerales afines al anterior régimen.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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