El enviado especial de la ONU para Somalia, Augustine Mahiga, aconsejó hoy que se refuerce la misión de paz de la Unión Africana en el país (AMISOM) con 12.000 nuevos efectivos, para afrontar los crecientes ataques de las milicias islámicas opuestas al Gobierno.
En una intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Mahiga explicó que el incremento de la violencia en el país en los últimos meses obliga a aumentar la capacidad de las fuerzas internacionales africanas que colaboran con el Gobierno de Transición somalí.
"El Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (UA) pronto presentará al Consejo de Seguridad de la ONU una solicitud para autoriza el incremento del número de tropas en Mogadiscio y otras localidades estratégicas", afirmó el representante de la ONU.
Los mandos de AMISOM tienen a su disposición en la actualidad unos 6.000 soldados ugandeses y burundeses, unos 2.000 menos de los contemplados por el mandato que les concedió la ONU tras la retirada del país del Ejército etíope en enero de 2009.
Según Mahiga, la UA precisará en su petición al Consejo de Seguridad que necesita desplegar hasta 20.000 militares en Somalia para afrontar la intensidad de la ofensiva de las milicias contra los soldados de paz africanos.
"Me preocupa la situación de seguridad en el país y su impacto potencial en toda la región", indicó Mahinga, quien aseguró que el nivel de la violencia ha aumentado en los últimos meses en la capital y otros puntos del país.
Asimismo, resaltó la necesidad de fortalecer la cooperación regional para evitar el ingreso en el país de los combatientes extranjeros y el armamento que han empleado las milicias islámicas Al Shabab para poner en jaque al Gobierno.
El enviado especial señaló que el puerto de Kismayo, bajo control de los milicianos islámicos, se ha convertido "en el punto de entrada de los combatientes extranjeros y el material bélico de los insurgentes, además de un foco de criminalidad y contrabando".
"Se deben aumentar las patrullas aéreas y marítimas para impedir que ese material termine siendo usado en los ataques contra AMISOM y las fuerzas gubernamentales", insistió.
En su intervención, también elogió el papel que desempeñan los cascos azules africanos para proteger las instalaciones estratégicas de Mogadiscio y repeler "los ataques de los insurgentes terroristas encabezados por combatientes extranjeros".
Al mismo tiempo, resaltó la necesidad de que los miembros del Gobierno de Transición pongan fin a sus disputas internas y restablezcan su autoridad en las áreas del país que ha perdido a mano de las milicias.
Fuentes diplomáticas occidentales coincidieron en señalar que "el Gobierno está dividido y cada vez es más frágil", al tiempo que pusieron en duda la posibilidad de incrementar los recursos de AMISOM.
"No está nada claro que los Gobiernos de la región tengan la voluntad política de aportar más efectivos a la misión", agregaron esas mismas fuentes.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, celebrará una reunión de alto nivel para abordar la degradación de la seguridad en Somalia el próximo 23 de septiembre en los márgenes del debate de apertura de la Asamblea General del organismo.
Somalia carece de un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Siad Barre y pasaron a controlar el país grupos conocidos como "señores de la guerra" y clanes locales, además de milicias islámicas.