El proceso de paz en Darfur se encuentra en un momento "decisivo" por el renovado interés de las partes en la negociación, aunque se ve amenazado por el incremento de la violencia en la zona del conflicto, aseguró hoy Naciones Unidas.
"Tal vez sea una situación afortunada que precisamente en el momento en que se ha deteriorado la situación de seguridad, la posibilidad de una solución negociada han mejorado ligeramente", señaló en una reunión del Consejo de Seguridad el jefe de la misión de paz conjunta de la ONU y la Unión Africana en Darfur (UNAMID), Ibrahim Gambari.
El diplomático nigeriano aseguró que la combinación de los dos factores hace que el largo proceso para poner fin al conflicto iniciado en 2003 se encuentre "en una encrucijada decisiva".
El conflicto de Darfur se inició cuando dos grupos insurgentes, el Movimiento de Justicia e Igualdad (MJI) y el Movimiento para la Liberación de Sudán (MLS), se levantaron en armas a comienzos de 2003 contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esta región.
"La sociedad civil está implicada como nunca en las conversaciones de paz, el Gobierno de Sudán demuestra su renovado compromiso con las negociaciones y los líderes de la mayoría de los movimientos opositores armados participan o están interesados", señaló.
También explicó que UNAMID ha puesto en marcha un proceso de diálogo político interno en Darfur que busca proporcionar un mayor protagonismo a la sociedad civil en el proceso de paz.
Así, se pueden abordar un amplio abanico de asuntos que preocupan a los residentes de esta región sudanesa, y en particular los que son la causa del conflicto.
"Este diálogo servirá para informarles y para hacerles partícipes del contenido final de los acuerdos de paz que se vayan a firmar entre los movimientos armados y el Gobierno", agregó.
Al mismo tiempo, el responsable de UNAMID advirtió de que se ha deteriorado la situación general de seguridad en las zonas áridas y remotas del oeste de la región, donde prosiguen los combates entre el Ejército sudanés y los guerrilleros.
Tropas gubernamentales se han enfrentado a combatientes del Movimiento de Justicia Movimiento de Justicia e Igualdad (MJI) en esas zonas occidentales de la región y han conseguido expulsarlas de algunos de sus bastiones e interrumpir sus canales de abastecimiento.
Tras la reanudación de los combates, los líderes de MJI se retiraron de la mesa de negociación en Qatar y no han regresado al diálogo, lamentó Gambari.
Asimismo, choques entre dos tribus árabes seminómadas en mayo y junio causaron 250 muertos, lo que obligó a impulsar un acuerdo entre los dos bandos que hasta ahora ha evitado la reanudación de la violencia.
En su intervención, Gambari también subrayó que se ha producido un aumento de las agresiones por parte de bandas de delincuentes contra organizaciones humanitarias y personal de Naciones Unidas.
A la salida de la reunión, la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, expresó la "grave preocupación" de su país por el deterioro de la seguridad y el hecho de que el pasado mayo fuera el mes con mayor número de muertos desde el despliegue de UNAMID, en enero de 2008.
"Esta situación es inaceptable y debe ser afrontada", afirmó la diplomática estadounidense, quien también lamentó que sigan entrando armas a Darfur pese al embargo impuesto por la comunidad internacional.
La guerra en Darfur ha causado ya al menos 300.000 muertos y obligado a 2,7 millones de personas a abandonar sus comunidades de origen, según datos de la ONU.