La ONU elevó hoy a más de 240 el número de presuntas violaciones cometidas por miembros de dos grupos armados durante un brutal ataque de cuatro días contra varias poblaciones en una zona remota del este de la República Democrática del Congo (RDC).
El portavoz del organismo, Farhan Haq, explicó que la misión de estabilización de la ONU en la RDC (Monusco) ha recibido más información sobre la magnitud de la agresión perpetrada entre el 30 de julio y el 2 de agosto en la provincia de Kivu Norte.
"Les ha llegado información sobre más de 240 víctimas de violaciones en el este del Congo", indicó Haq, quien agregó que una delegación despachada por el organismo al país africano para investigar el incidente llegó hoy a la zona donde se cometieron los crímenes.
La nueva cifra representa casi 100 nuevos casos respecto a la información proporcionada por el organismo internacional la semana pasada, lo que aumentará la presión para averiguar qué sucedió en esa zona apartada de la RDC y por qué los "cascos azules" no pudieron impedirlo pese a tener una base a 30 kilómetros del lugar del ataque.
El Consejo de Seguridad de la ONU ya pidió el jueves pasado en una declaración que se esclarezcan las circunstancias que rodearon el ataque perpetrado por guerrilleros congoleños mai-mai y de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), así como la conducta de los "cascos azules".
El secretario general adjunto del organismo para Operaciones de Paz de la ONU, Atul Khare, que encabeza la delegación enviada al Congo, tiene previsto comparecer ante el máximo órgano a su regreso a Nueva York, probablemente la semana que viene.
El representante especial de la ONU para la República Democrática del Congo, Roger Meece, ha reconocido que los "cascos azules" recibieron el 30 de julio noticias de la presencia de guerrilleros en la zona, pero en ningún momento tuvieron indicación alguna de que estaban preparando un ataque contra la población civil.
Asimismo, aseguró que en días posteriores patrullas de la Monusco visitaron las aldeas de la región, pero en ningún momento sus habitantes denunciaron que habían sido blanco de un ataque.