El jefe de la Misión de la ONU para la Estabilidad del Congo (MONUSCO), Roger Meece, aseguró hoy que por primera vez "vislumbra" la posible desaparición del principal grupo rebelde en el país, las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).
El diplomático estadounidense consideró que la presión militar ejercida por la MONUSCO y las fuerzas armadas congolesas, junto al creciente acoso internacional que sufren sus líderes en el exterior, ha contribuido a debilitar el grupo rebelde de origen ruandés.
"Por primera vez en mi experiencia en la región, creo que se puede vislumbrar una resolución de esta vieja amenaza a la población de la región", afirmó Meece en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El responsable de la MONUSCO señaló que se han detectado tensiones internas en las FDLR y un número creciente de sus mandos han abandonado el grupo para ser repatriados a Ruanda.
"Es ciertamente prematuro afirmar que las FDLR se desmoronan, pero su capacidad de actuación ha disminuido y están bajo presión", indicó.
En su opinión, el grupo rebelde ruandés se encuentra en esta situación gracias al aumento de las operaciones militares en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, donde la guerrilla cuenta con sus principales bastiones y donde se dedica a aterrorizar a la población civil con saqueos y agresiones sexuales.
A la presión militar se une la presión política ejercida por los países europeos en los que residen los líderes políticos del movimiento, así como las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad a sus principales cabecillas.
Por ello, Meece consideró "de importancia vital" que se mantenga la actual estrategia de acoso militar y político para aprovechar la situación de debilidad de las FDLR, que están formadas por antiguos militares y milicianos huidos de Ruanda y acusados de participar en el genocidio de 1994.
Según la ONU, las FDLR durante años se han financiado con la comercialización de minerales expoliados y el tráfico de armas, además de contar con una red internacional ubicada principalmente en países europeos.
Pese a que las FDLR son la guerrilla con mayor capacidad militar en activo en la República Democrática del Congo (RDC), Meece recordó en su comparecencia que otros grupos rebeldes también operan en esa zona de África.
Entre ellos destacó el ugandés Ejército de Liberación del Señor (LRA), que tiene presencia en las zonas más remotas de la frontera de la RDC con Uganda, Sudán y la República Centroafricana.
Según Meece, el reducido número de sus efectivos y su facilidad para pasar de un país a otro dificultan la erradicación de este grupo armado, que se ha hecho tristemente famoso por su brutalidad con la población civil y el secuestro de menores para incorporarlos a sus filas.
A su juicio se ha de mantener la atención en la localización del del líder del LRA, Joseph Kony, a quien considera "la clave de la organización" y que desde hace seis años es buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y lesa humanidad.
Pese a los aparentes avances en la lucha contra los grupos rebeldes, reconoció que las milicias siguen atacando periódicamente a la población civil y el mes pasado se registraron entre 50 y 80 casos de violaciones en la zona de Fizi, en Kivu Sur.
Mecee también se refirió en su presentación a las relaciones de la MONUSCO con el Gobierno congolés, que se deterioraron el año pasado después de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) se resistiera a las exigencias de Kinshasa de que los "cascos azules" redujeran su presencia.
Para el jefe de la misión, la colaboración con el Ejecutivo del presidente Joseph Kabila "mejora constantemente" y no hay indicios de que el Gobierno quiera pedir una nueva reducción de las fuerzas internacionales, que en la actualidad suman 19.000 efectivos.
En esa línea, se felicitó por la rápida respuesta de las autoridades militares a recientes denuncias de violaciones cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas en Kivu Sur, que condujeron al arresto de cuatro oficiales y siete soldados.